Cecilia Suárez en el GIFF 2026: “El rey de mi corazón es el teatro” y un llamado a los jóvenes a aprender a descansar

Por Alejandro Meléndez

Periodistas Unidos. Guanajuato, México. 25 de julio de 2026.- En el marco del Festival Internacional de Cine de Guanajuato (GIFF) 2026, la actriz Cecilia Suárez ofreció una conferencia magistral en el Teatro Cervantes que se convirtió en un espacio de reflexión profunda sobre el oficio actoral, el paso del tiempo y la necesidad de equilibrio. Ante un público entregado, la homenajeada nacional del festival dejó claro que, aunque ama el cine y la televisión, el teatro sigue siendo su centro absoluto.

“El rey de mi corazón es el teatro. Lo es por razones obvias. La interpretación tiene ahí su casa y su matriz única”, afirmó Suárez. “El actor pertenece al teatro. Y para mí sigue siendo y siempre lo ha sido la prueba de fuego de cualquier intérprete. En el teatro no hay tomas ni una gran iluminación que distraiga. No tiene ese truco. Y eso es lo que me fascina”.

Moderada por el director Francisco Franco, la charla recorrió décadas de trayectoria: desde sus inicios en Sexo, pudor y lágrimas (1999) y Todo el poder, pasando por trabajos como Párpados azules, Capadocia (donde se convirtió en la primera intérprete de habla hispana nominada al Emmy Internacional), hasta Paulina de la Mora en La casa de las flores y su reciente regreso a los escenarios con la adaptación de El invencible verano de Liliana.

Suárez habló con franqueza sobre cómo ha cambiado su aproximación al trabajo. Si en la juventud primaba la osadía, ahora pesa la búsqueda de profundidad y verdad. Acepta un personaje solo si la historia la interpele de manera personal, si la mueva, la cuestione y sienta que esa pregunta puede servir a quien la vea. El equipo humano con el que trabajará se ha vuelto, además, decisivo.

Uno de los momentos más resonantes de la tarde fue su mensaje directo a las nuevas generaciones de actores. Observó con preocupación la angustia que muchos jóvenes sienten ante el descanso, esa necesidad constante de estar productivos, visibles y activos.

“Sienten mucha angustia en el momento del descanso… el descanso es una cosa con la que te tienes que hermanar si eres actor o actriz, con la que tienes que aprender a dialogar”, dijo. “Para que no se convierta en una persona que te recarga o de redefinirte… Tienes que aprender otras cosas que te van a llevar a ese descanso”. Contó cómo ella misma ha tenido que “ponerle riendas” a su propia energía intensa en los sets y cómo el silencio y la reflexión son parte fundamental del oficio: un actor necesita misterio, un espacio privado fuerte.

La conversación también tocó su vida entre México y España, el valor de formarse con múltiples métodos, la importancia de la terapia y la autorreflexión, y su negativa a planear una carrera rígida. “Voy tocando de oído”, confesó. “Tiendo a aburrirme fácilmente. Me gusta mucho el cambio”.

El GIFF rindió así homenaje a una de las presencias más admiradas del cine y el teatro mexicanos: una actriz que ha transitado con la misma verdad por la comedia, el drama, la crítica social y el escenario vivo. Y que, desde el Teatro Cervantes, recordó que el arte más puro sigue necesitando presencia real, profundidad y, también, la capacidad de detenerse.