Danza, voz y rito: Falla toma el escenario en Bellas Artes

Más de cuatro décadas después, danza y ópera se integran en un mismo pulso escénico.

El amor brujo | La vida breve se construye en el Palacio de Bellas Artes, como una experiencia continua donde danza, canto y música operan dentro de un mismo pulso. La escena se organiza desde lo emocional y lo físico, activando dos obras de Manuel de Falla como un solo recorrido.

En El amor brujo, Candela atraviesa un conflicto que se despliega en el cuerpo. La presencia que la habita funciona como una carga interna vinculada a la tradición y al deseo contenido. La Danza ritual del fuego marca el punto de inflexión: un movimiento circular que canaliza la liberación. La voz aparece como pensamiento, como una capa que presiona desde dentro.

 

La vida breve lleva esa tensión hacia lo social. La historia de Salud se sostiene en una estructura marcada por la desigualdad y el destino impuesto. La escena mantiene esa intensidad como una constante que atraviesa la obra.

La dirección de Nuria Castejón conecta ambos universos desde una misma lógica: el cuerpo como espacio de conflicto. Flamenco, danza clásica y contemporánea conviven en una coreografía que privilegia la fuerza sobre la forma. Cada elemento empuja la escena hacia adelante.

El punto clave está en la convergencia institucional. La Compañía Nacional de Danza y la Compañía Nacional de Ópera comparten escenario tras más de cuatro décadas, integrando sus lenguajes en una misma estructura. Bailarines, cantantes y músicos operan como un sistema donde la orquesta, el coro y el movimiento se sostienen mutuamente.

La música de Manuel de Falla articula todo el montaje. Su capacidad para tensar lo popular y lo formal mantiene la escena activa, conectando tradición y presente desde la intensidad.

El programa solo tendrá seis presentaciones:
Jueves 23 y 30 de abril a las 20 horas.
Domingos 26 de abril y 3 de mayo a las 17 horas.
Martes 28 de abril a las 20 horas
Jueves 7 de mayo a las 20 horas.