Periodistas Unidos, 30 de octubre de 2026.- La figura de Coatlicue reúne este año a Saturnino Herrán y Diego Rivera en la ofrenda de Día de Muertos del Museo Anahuacalli. Dedicado al pintor originario de Aguascalientes, el altar recupera el interés de ambos artistas por las culturas del México antiguo y su presencia en la construcción del arte moderno mexicano. La ofrenda podrá visitarse del 28 de octubre al 29 de noviembre de 2026.
Coordinada por Karla Niño de Rivera Torres, curadora del museo, la propuesta parte de una relación que comenzó en la Academia de San Carlos, donde Herrán y Rivera coincidieron como estudiantes. Sus trayectorias tomaron rumbos distintos, pero ambos encontraron en las imágenes, las costumbres y la historia de México motivos para desarrollar su pintura. El homenaje permite acercarse a esa búsqueda a través de una celebración que también ocupó un lugar en la obra de Herrán.
Coatlicue es el punto de encuentro elegido para esta edición. En “Nuestros dioses”, uno de los proyectos más importantes de Herrán, la deidad mexica ocupa el centro de una composición que incorpora imágenes religiosas cristianas. La convivencia de estas referencias expresa su interés por las herencias indígenas y españolas del país y por las relaciones entre ellas. El pintor trabajó así con una cuestión que marcaría al arte mexicano del siglo XX: cómo representar una sociedad formada por distintas culturas e historias.
En el caso de Rivera, el arte prehispánico tuvo una presencia decisiva tanto en su producción como en la concepción del Anahuacalli. La colección que reunió y el edificio que imaginó dan cuenta de ese interés. Al recuperar a Coatlicue como vínculo entre los dos pintores, la ofrenda relaciona el homenaje a Herrán con el propio museo y con las obras del México antiguo que resguarda.
Mientras Rivera continuó su formación en Europa, Herrán desarrolló en México una pintura atenta a sus habitantes y a la vida cotidiana. Obreros, cargadores y mujeres con rebozo aparecen en un trabajo que concedió protagonismo a personas y costumbres del país, en una época en la que la enseñanza artística mantenía una fuerte referencia en los modelos europeos.
Una de las conexiones más directas con estas fechas está en “La ofrenda”, de 1913. La pintura muestra una trajinera cargada de flores de cempasúchil rumbo al panteón. La escena permite reconocer la celebración desde quienes la hacen posible: las personas que trasladan las flores y participan en los actos de recuerdo. Esa atención a las prácticas populares forma parte de la aportación de Herrán, considerado uno de los precursores del muralismo mexicano. Su muerte en 1918, a los 31 años, dejó inconcluso “Nuestros dioses”.
El homenaje se suma a la tradición de ofrendas que el Anahuacalli mantiene desde 1955, dedicadas a personajes vinculados con Rivera y con la historia cultural de México. En esta ocasión, la celebración ofrece una oportunidad para conocer el trabajo de un pintor que contribuyó a ampliar las formas de representar al país antes del desarrollo del movimiento muralista.

La apertura de la ofrenda coincide con el 16º Festival Cacao Para Todos, que se realizará del 29 de octubre al 2 de noviembre, de 10:00 a 19:00 horas. Participarán 75 productores de cacao, chocolateros y artesanos de 14 estados de México, además de dos proyectos invitados de Guatemala.
El horario habitual del Anahuacalli es de martes a domingo, de 11:00 a 17:30 horas; se encuentra en Museo 150, colonia San Pablo Tepetlapa, Coyoacán, Ciudad de México.