Gabriela Pena presenta en Guadalajara su documental “Aquí se escucha el silencio”: memoria, lucha comunista y el dolor que persiste
Por Alejandro Meléndez
Por Alejandro Meléndez
Periodistas Unidos. Ciudad de México. 17 de abril de 2026.- El largometraje documental “Aquí se escucha el silencio”, codirigido por Gabriela Pena y Picho García, tendrá su estreno latinoamericano en el 41º Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG), donde participa en la Competencia Iberoamericana de Documental. La función se realizará el jueves 23 de abril en la Cineteca FICG, como parte de la delegación de Chile, país invitado de honor en esta edición.
La película es un reencuentro íntimo y generacional con la memoria de la dictadura en Chile. Gabriela Pena, chilena radicada en España y madre de un niño pequeño, regresa a Valparaíso para confrontar el legado de su abuelo, un militante comunista que sufrió prisión, tortura y exilio tras el golpe de Estado de 1973. A través de un manuscrito familiar escrito por sus abuelos, la cineasta reconstruye con crudeza y sensibilidad el dolor, el amor y la lucha social que marcaron a toda su familia.
En una profunda entrevista con Periodistas Unidos, Pena relató que desde niña cargaba preguntas sobre su herencia histórica. A los 19 años, con su primer sueldo, viajó a Chile y descubrió el manuscrito que dio origen al proyecto. “Fue algo instintivo. Me llamó mucho la atención el relato de mi abuela, que escribe capítulos sobre los sentimientos, el rol menos activo pero fundamental de quienes esperaban, del dolor alrededor de los detenidos y desaparecidos, y cómo eso se vinculaba al espacio doméstico y a la crianza de los hijos”, explicó.

Su abuelo, profesor y militante del Partido Comunista, renunció a privilegios para luchar por los derechos de los más pobres. Una frase suya resuena en la película: “los pobres se volvieron más pobres y los ricos más ricos”. Pena conecta ese dolor y esa lucha con las desigualdades que aún persisten. “Esa desigualdad que a mi abuelo le removía, a mí me remueve muchísimo. Él luchó por los derechos de los otros, y eso me conecta profundamente con él”, afirmó.
Uno de los núcleos emocionales más potentes es el diálogo con su madre, quien era niña cuando vivió los hechos más violentos. Mientras los abuelos, ya adultos, tuvieron disposición a hablar y grupos de apoyo en el exilio, la madre cargaba un trauma más escondido. “No era tan fácil acceder. Ella tenía una negación de tener ese trauma. Yo como hija no fui perfecta: tenía rencores y temas pendientes, y los expresé. Fue doloroso, pero también aliviante”, reconoció Pena, quien no oculta las tensiones ni los cruces de límites en la película.
La cineasta reflexiona sobre la dificultad de confrontar el dolor, comparándolo con la crianza de su hijo de tres años: “Estamos acostumbrados a no querer confrontarnos al dolor… pero el niño necesita llorar”. Esa necesidad de visibilizar las emociones incómodas impulsa la obra, tanto en lo familiar como en lo social.
Respecto a Chile actual, bajo el gobierno de José Antonio Kast (quien asumió la presidencia en marzo de 2026 tras vencer en las elecciones de 2025), Pena expresó una visión crítica: “Ahora tenemos este nuevo gobierno horrible, de extrema derecha. En el fondo este tipo de gobiernos llegan al poder con mucha manipulación, en redes sociales, con muchas mentiras. Esto provoca polarización, la sensación de dos bandos: los comunistas y los fachos”. A pesar del vértigo que le genera el momento actual, quiere creer que las “semillitas” plantadas —como el estallido social de 2019— generarán cambios positivos en el futuro.
Al final, “Aquí se escucha el silencio” se convierte en un regalo de tres generaciones a su hijo Pedro. “Es un testimonio familiar que hicimos colectivamente, abriendo nuestras vulnerabilidades. Espero que sea una brújula cuando esté perdido: un recordatorio de que lo más importante es conectar con los que queremos. El trauma es desconexión; la conexión con el otro, con la historia, con el pasado y el presente, resuelve muchísimas cosas”.
La película no solo rompe el silencio de una familia militante comunista, sino que invita a confrontar los silencios colectivos: el negacionismo, la polarización y la persistente desigualdad. En un Chile que vive un giro hacia la derecha, el documental de Pena recuerda que la memoria, el amor y la lucha por la justicia siguen siendo esenciales para las generaciones futuras.
