Hans Bryssinck estrena Celestino en el FICG 41: un viaje entre el nahualismo y la hermandad
Periodistas Unidos. Ciudad de México. 26 de abril de 2026.- El cineasta belga Hans Bryssinck presentó su ópera prima, “Celestino”, en la Sala 1 Guillermo del Toro durante la 41.ª edición del Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG). La cinta, que compite en la sección oficial del Premio Mezcal, es el resultado de casi tres décadas de vivencias del director en territorio mexicano. La trama sigue a Iván, un periodista extranjero que, tras encontrar la cartera del escritor Celestino Pérez, se embarca en un viaje sabático hacia el enigmático pueblo de Tianguistengo, Hidalgo, donde se sumerge en una atmósfera marcada por la espiritualidad, el nahualismo y la identidad sexual.
Durante la gala, el director estuvo acompañado por gran parte de su equipo técnico y el elenco encabezado por Evangelina Martínez, Martha Claudia Moreno, Sandra Celedón y Kerygma Flores. En un gesto cargado de simbolismo, Bryssinck agradeció a su equipo obsequiando pequeñas estatuas del Manneken Pis, figura emblemática de Bélgica que, curiosamente, también cuenta con una estatua en el pueblo hidalguense donde se filmó la película. El realizador destacó que la producción se gestó bajo un espíritu de hospitalidad y «familia» en su sentido más amplio.
La narrativa de «Celestino» explora la figura del «intruso» que llega a un lugar extraño para descubrirlo extrañamente familiar. Al convivir con la madre y las tres hermanas del desaparecido escritor, el protagonista se adentra en un viaje introspectivo que confronta la mirada extranjera con la cosmovisión local. La fotografía de Rosa Hadit y el diseño de arte de Mara Ugalde logran capturar la esencia mística de Tianguistengo, convirtiendo el entorno geográfico en un personaje más que dialoga con los misterios y la búsqueda de identidad del periodista.
Tras su exitoso paso por el encuentro fílmico tapatío, la producción mexicana busca expandir su recorrido internacional. El equipo confirmó que la cinta se encuentra a la espera de participar en otros festivales cinematográficos antes de su llegada a las salas comerciales. “Hacer esta película fue un viaje y, de alguna manera, creo que también la película es un viaje”, concluyó Bryssinck, invitando al público a sumergirse en esta propuesta que celebra la hospitalidad mexicana y la hermandad artística entre Bélgica y México.