La Liga Nacional triunfa en el Juego de Estrellas 2025 con un histórico mini Home Run Derby
Periodistas Unidos. Atlanta, Estados Unidos. 16 de julio de 2025.- La Liga Nacional (NL) se alzó con la victoria por 7-6 sobre la Liga Americana (AL) en el Juego de Estrellas 2025, celebrado el 15 de julio en el Truist Park, hogar de los Atlanta Braves. Por primera vez en la historia de las Grandes Ligas (MLB), el encuentro se decidió en un emocionante mini Home Run Derby tras un empate 6-6 al cierre de las nueve entradas. Kyle Schwarber, toletero de los Philadelphia Phillies, fue nombrado Jugador Más Valioso (MVP) del Juego de Estrellas Ted Williams, presentado por Chevrolet, tras conectar tres jonrones en tres swings durante el desempate.
El partido, que marcó la edición número 95 del Clásico de Mitad de Temporada, comenzó con un dominio absoluto de la Liga Nacional, dirigida por Dave Roberts, mánager de los Dodgers. Paul Skenes, el joven lanzador de los Pittsburgh Pirates, abrió por segundo año consecutivo, retirando la primera entrada con ponches a Gleyber Torres y Riley Greene, y un rodado de Aaron Judge, consolidándose como una de las promesas más brillantes del béisbol. En la ofensiva, Shohei Ohtani, como primer bate y bateador designado, y Ronald Acuña Jr., estrella local de los Braves, conectaron sencillos en la primera entrada, seguidos por un doble de Ketel Marte (Arizona Diamondbacks) que impulsó dos carreras.
La ventaja de la Nacional creció en la sexta entrada con un jonrón de tres carreras de Pete Alonso (New York Mets), quien trajo al plato a Fernando Tatis Jr. (San Diego Padres) y Brendan Donovan (St. Louis Cardinals), colocando el marcador 6-0. Sin embargo, la Liga Americana, bajo el mando de Aaron Boone (Yankees), no se rindió. En la séptima entrada, un doble de Byron Buxton (Minnesota Twins) comenzó la remontada, y en la novena, un doble de Bobby Witt Jr. (Kansas City Royals) y un sencillo de Steven Kwan (Cleveland Guardians) empataron el juego 6-6, llevando el encuentro al desempate.
El mini Home Run Derby, un formato introducido en 2022 pero utilizado por primera vez en 2025, enfrentó a tres bateadores por equipo con tres swings cada uno. La Liga Nacional seleccionó a Kyle Schwarber, Kyle Stowers (Miami Marlins) y Pete Alonso, mientras que la Americana apostó por Brent Rooker (Oakland Athletics), Randy Arozarena (Seattle Mariners) y Jonathan Aranda (Tampa Bay Rays). Schwarber conectó tres jonrones consecutivos, Stowers añadió uno, y la Nacional aseguró la victoria con un total de 4-3, ya que Alonso no necesitó batear. Por la Americana, Rooker pegó dos jonrones, Arozarena uno, y Aranda no conectó.
El juego destacó por la participación de 25 peloteros latinos, incluyendo a cuatro mexicanos: Randy Arozarena, Jonathan Aranda, Alejandro Kirk (Toronto Blue Jays) y Andrés Muñoz (Seattle Mariners). Arozarena se ponchó en la novena entrada tras una revisión del sistema automatizado de bolas y strikes (ABS), utilizado por primera vez en un Juego de Estrellas, lo que generó controversia. Isaac Paredes (Houston Astros), otro mexicano convocado, no participó por motivos familiares.
El encuentro también rindió un emotivo homenaje al legendario Hank Aaron, con el Truist Park transformado temporalmente en una recreación del Atlanta-Fulton County Stadium, donde Aaron brilló. La ceremonia previa incluyó la presencia de exestrellas de los Braves como Andruw Jones y presentaciones musicales de los raperos Ludacris y Jermaine Dupri, ambos nacidos en Atlanta.
Con esta victoria, la Liga Nacional rompió una racha de nueve derrotas en los últimos 12 Juegos de Estrellas, ajustando el historial a 48-45-2 a favor de la Americana. Schwarber, el segundo Phillie en ganar el MVP del Juego de Estrellas desde Johnny Callison en 1964, expresó su emoción: “Fue una noche increíble. Nunca olvidaré este momento”. La afición en redes sociales celebró el espectáculo, con publicaciones en X destacando la “historia pura” del primer desempate por jonrones.
El Juego de Estrellas 2025, transmitido en México por ESPN, Disney+ y MLB.TV, no solo fue un escaparate de talento, sino un hito que marcó un nuevo capítulo en la tradición del béisbol, con tecnología, poder y emoción en el diamante.