Trump advierte a ciudades demócratas con retirarles partidos del Mundial 2026 por inseguridad
Periodistas Unidos. Washington, Estados Unidos. 26 de septiembre de 2025.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó este jueves una advertencia a ciudades gobernadas por demócratas, como Seattle y San Francisco, al amenazar con retirarles partidos de la Copa del Mundo 2026 si las considera «inseguras». En una conferencia de prensa en la Casa Blanca, Trump criticó duramente a las autoridades locales, a las que calificó de «lunáticos de la izquierda radical que no saben lo que hacen», y extendió la amenaza a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. Aunque Trump no posee autoridad directa para alterar las sedes del torneo –un proceso controlado por la FIFA–, su cercanía con el presidente de la federación, Gianni Infantino, genera preocupación entre organizadores y analistas sobre posibles presiones indirectas.
«Si creemos que alguna ciudad puede ser siquiera un poco peligrosa para el Mundial… no lo permitiremos y lo moveremos un poco», afirmó Trump, respondiendo a preguntas sobre la seguridad en las 11 sedes estadounidenses del torneo, coorganizado con México y Canadá. El mandatario puso énfasis en Seattle, cuyo Lumen Field –estadio de los Seahawks de la NFL– albergará seis partidos, y en el Levi’s Stadium de Santa Clara (cerca de San Francisco), sede de otros seis encuentros de la fase de grupos y octavos de final. También mencionó implícitamente a Los Ángeles, que acogerá ocho partidos y los Olímpicos de 2028, como potencial blanco de sus políticas de intervención federal contra el crimen.
El Mundial 2026, el primero con 48 equipos y expandido a 104 partidos, distribuirá sus sedes en ciudades mayoritariamente demócratas como Nueva York/Nueva Jersey (ocho partidos, incluyendo la final en MetLife Stadium), Atlanta, Boston, Dallas, Houston, Kansas City, Miami, Filadelfia y Los Ángeles. Trump, quien asistirá al sorteo de grupos el 5 de diciembre en Washington D.C., ha utilizado el torneo como plataforma para resaltar su agenda de «ley y orden», similar a sus despliegues de la Guardia Nacional en Los Ángeles contra protestas migratorias y en Washington por crimen. Expertos en derecho deportivo señalan que cualquier cambio requeriría aprobación de la FIFA y de la United 2026 LLC –entidad organizadora conjunta–, pero la influencia de Trump podría complicar logística a meses del inicio en junio de 2026.
La reacción no se hizo esperar. La oficina del alcalde de Seattle, Bruce Harrell, emitió un comunicado rechazando las «amenazas vacías y divisivas» de Trump, y resaltó que la ciudad está en camino a reducir significativamente los homicidios en 2025, con esfuerzos coordinados para hacer del Mundial una experiencia «segura y acogedora». En redes sociales, usuarios y analistas criticaron la propuesta como un abuso político, recordando que Chicago –no sede del torneo– fue citada erróneamente por Trump como ejemplo de inseguridad. La FIFA, por su parte, no ha respondido de inmediato, pero fuentes cercanas indican que Infantino valora la relación con Washington pese a tensiones pasadas, como las amenazas de Trump en 2018 de cancelar el torneo por críticas al himno.
Este episodio se enmarca en la escalada retórica de Trump contra bastiones demócratas, donde ha prometido enviar tropas federales a ciudades con altos índices de crimen, exacerbados según él por políticas «suaves» de izquierda. Críticos como el gobernador de Illinois, J.B. Pritzker, han condenado estas intervenciones como inconstitucionales. Para el Mundial, que generará miles de millones en impacto económico –estimado en 5.000 millones de dólares solo en EE.UU.–, cualquier reubicación sería caótica: hoteles y vuelos en sedes como Seattle ya están saturados, y un cambio podría dañar la imagen global del país anfitrión. Mientras el sorteo se acerca, el torneo pende de un hilo político que trasciende el fútbol, recordando cómo el deporte se convierte en arena de batallas partidistas en la era Trump.