Periodistas Unidos. Ciudad de México a 24 de septiembre de 2026.- Para miles de fanáticos de la música en México, la experiencia de asistir a un concierto masivo ya no inicia cuando suena la primera canción, sino meses atrás, durante el diseño del presupuesto personal. La inmediatez de las preventas, el agotamiento acelerado de localidades y los límites en el flujo de efectivo han transformado la compra de boletos en una decisión financiera calculada dentro del hogar.
Un reciente informe sobre hábitos de consumo presentado por la fintech Aplazo destaca que noviembre es el mes con mayor volumen de transacciones para la categoría de conciertos y festivales en su plataforma, seguido inmediatamente por enero. Durante estos periodos, los usuarios registran un ticket promedio de $2,775 pesos.
El análisis demográfico sitúa a las mujeres de entre 26 y 35 años como el perfil de consumidor más activo e impulsor de esta categoría. Geográficamente, las operaciones se concentran principalmente en la Ciudad de México, Estado de México, Nuevo León y Jalisco, aunque estados como Puebla y Querétaro muestran un crecimiento acelerado en la adopción de estas alternativas de pago.
Inclusión financiera para el consumo cultural
La necesidad de flexibilidad en los pagos cobra relevancia en el contexto financiero nacional. De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF 2024), elaborada por el INEGI y la CNBV, únicamente el 37.3% de la población de 18 a 70 años en México posee un crédito formal, mientras que solo el 15.7% tiene acceso a una tarjeta de crédito bancaria tradicional.
Esta brecha deja a un amplio sector sin las herramientas convencionales para diferir compras de mayor volumen. En este escenario, el modelo Buy Now, Pay Later (BNPL) o «Compra ahora y paga después» se consolida como un puente de acceso que permite fragmentar el costo de los boletos en parcialidades quincenales fijas y transparentes, sin la necesidad de plásticos bancarios.
“La inclusión financiera también implica reconocer que las personas toman decisiones alrededor de aquello que valoran y no únicamente de sus gastos indispensables. En entretenimiento, el reto es ofrecer alternativas transparentes para que cada usuario pueda evaluar si una compra cabe en su presupuesto, sabiendo desde el principio cuánto pagará y en qué fechas”, explicó Alex Wieland, cofundador y Chief Revenue Officer (CRO) de Aplazo.
La evolución de estas plataformas evidencia un cambio estructural en el comportamiento del consumidor mexicano: el entretenimiento ha dejado de verse como un gasto improvisado para integrarse formalmente en la planificación de las finanzas cotidianas.
A medida que la agenda de espectáculos internacionales se expande en las principales metrópolis del país, la diversificación de métodos de pago equitativos, transparentes y digitales se vuelve clave para garantizar el acceso a la oferta cultural y de ocio en México.

