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El ritual de bolsillo que sobrevivió al latón y al tiempo: ChapStick cumple 140 años

Periodistas Unidos. Ciudad de México a 3 de octubre de 2026.- Hay objetos tan cotidianos que olvidamos que tuvieron un origen artesanal. Antes de que ChapStick se convirtiera en ese tubo cilíndrico imprescindible que habita en miles de bolsillos, bolsas de mano y escritorios alrededor del mundo, la hidratación labial era una suerte de experimento de botica. Corría el final del siglo XIX en Lynchburg, Virginia, cuando el farmacéutico Charles Browne Fleet ideó un ungüento para contrarrestar la resequedad. Su primera versión distaba mucho del ícono actual: parecía una pequeña vela sin mecha envuelta en papel aluminio.

El verdadero giro narrativo ocurrió en 1912, cuando Fleet vendió la fórmula y sus derechos por apenas cinco dólares a su amigo John Morton. Junto a su esposa, Morton tuvo la lucidez de diseñar un envase de latón con un mecanismo deslizante para empujar la barra hacia arriba conforme se consumía. Aquella idea nacida en la cocina de los Morton no solo dio vida a la Morton Manufacturing Company, sino que redefinió el gesto de cuidar los labios para siempre.

 

Con el paso de las décadas, ChapStick consolidó su identidad visual en 1936 gracias al artista Frank Wright Jr., creador de su emblemático tipograma. Más tarde, en 1963, tras ser adquirida por A.H. Robins y trasladar su producción a Richmond, la firma inició su expansión global.
A 140 años de distancia, la marca trasciende la nostalgia histórica. Más allá de sus tres pilares clásicos —el Moisturizer Original, la experiencia frutal del Classic Cherry y la versión tradicional que cimentó la categoría—, ChapStick ha sabido reinterpretar el concepto de self-care. El cuidado labial dejó de ser una respuesta reactiva al frío para convertirse en un gesto de bienestar consciente y expresión personal, incorporando ingredientes de skincare, nuevos formatos y fórmulas adaptadas a diversos estilos de vida.
Paralelamente, la firma ha llevado el bienestar más allá de la piel. En su filosofía actual apoya iniciativas de impacto social, enfocadas en el empoderamiento de jóvenes de la comunidad LGBTQ+ y en el reconocimiento de héroes locales a través de alianzas con organizaciones inclusivas.
Cumplir catorce décadas no es solo acumular historia, sino demostrar la capacidad de mantenerse relevante en el neceser de distintas generaciones. Lo que comenzó como una vela de cera en una farmacia de Virginia es hoy el recordatorio de que los grandes clásicos no pasan de moda: solo evolucionan para seguir acompañando nuestra rutina diaria.
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