Periodistas Unidos

Tozoztontli: El latido de Tenochtitlán que persiste bajo el asfalto del Zócalo

FRMX. El 30 de Abril de 2026. FRMX. Ciudad de México. Integrantes del grupo Xochi Miztli, bajo la guía del jefe Oscar Xiuhcoatl, realizan el ritual de Tozoztontli (La Veintena) en el Zócalo capitalino, donde el sonido del atecocolli y el huehuetl acompaña la ceremonia que evoca la tradición de Tenochtitlán. El 30 de Abril del 2026. Foto:Luis Enrique Olivares /FotorreporterosMx

Texto y fotografías: Luis Enrique Olivares

Periodistas Unidos. Ciudad de México. 12 de mayo de 2026.- El Zócalo de la Ciudad de México, epicentro político y social del país, recuperó la tarde del 28 de abril su dimensión sagrada. Alrededor de las 17:00 horas, el estruendo del tráfico y el murmullo de la multitud fueron interrumpidos por el sonido profundo del atecocolli (caracol marino). Bajo la coordinación de la comunidad Telpochcalli Ilhuicatohtli, se llevó a cabo el ceremonial de la veintena Tozoztontli, un rito que marca el pulso del calendario solar mexica en pleno siglo XXI.

La vigilia de la tierra

En la cosmovisión nahua, Tozoztontli se traduce como «la pequeña vigilia». El ritual no fue solo una exhibición de danza, sino un acto de gestión cultural y espiritual. Bajo la dirección del jefe Oscar Xiuhcoatl, el grupo Xochi Miztli encabezó una ceremonia dedicada a la observación y protección de la vida que comienza a brotar. En este periodo del Xiuhpohualli, la intención se centra en el cuidado de las semillas y la petición por el equilibrio climático, una narrativa de suma relevancia ante la actual crisis ambiental.

El centro de la plaza fue ocupado por el Tlalmanalli, una ofrenda circular de semillas, flores y frutos que funciona como un mapa simbólico del cosmos. Mientras el humo del copal purificaba el aire, los danzantes iniciaron una coreografía que, más allá de la estética, es una forma de oración física: cada golpe de pie contra la plancha de concreto busca despertar la memoria de la tierra que yace bajo la estructura colonial.

Resistencia en comunidad

Lo que distingue a las «veintenas» de otras manifestaciones culturales es su carácter participativo. «La veintena la construimos en comunidad», rezaba la consigna de los organizadores. El reportaje visual captura esta simbiosis: no hay una frontera clara entre el ejecutante y el espectador. El círculo de danza se nutrió de la energía de cientos de asistentes que, con su presencia, validaron un sistema de medición del tiempo —el de los 20 días— que ha sobrevivido por más de cinco siglos.

El uso del huehuetl (tambor de madera) marcó el ritmo de una jornada donde el pasado y el presente colisionaron. Para los integrantes de Xochi Miztli, mantener viva esta tradición en el Valle del Anáhuac es una responsabilidad política y espiritual; es asegurar que la identidad de Tenochtitlán no quede reducida a piezas de museo, sino que siga siendo una práctica vibrante y colectiva.

El cierre del círculo

Al caer la tarde, la ceremonia concluyó con un mensaje de unidad. Las imágenes de este evento son el registro de un México que se reconoce en sus raíces para enfrentar el futuro. Tozoztontli nos recordó, entre el humo y el sonido de los ayoyotes, que el ciclo de la vida exige atención, respeto y, sobre todo, una comunidad dispuesta a velar por lo que apenas comienza a nacer.

 

 

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