Acuerdo histórico en Gaza Israel y Hamás ratifican primera fase del plan de paz de Trump con liberación de rehenes y alto al fuego
Periodistas Unidos. Washington, Estados Unidos. 11 de octubre de 2025.– En un hito que podría marcar el fin de casi dos años de guerra devastadora, Israel y Hamás anunciaron este viernes la ratificación de la primera fase del plan de paz para Gaza propuesto por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que incluye un alto al fuego inmediato, la liberación de todos los rehenes israelíes restantes y el intercambio por más de 2.000 prisioneros palestinos. El pacto, mediado por Egipto, Qatar y Turquía, entró en vigor a las 12:00 horas del viernes (hora local), permitiendo la primera noche «tranquila» en la Franja de Gaza desde octubre de 2023, aunque persisten tensiones por detalles pendientes como la gobernanza futura y la reconstrucción del enclave, donde más de 41.000 estructuras han sido dañadas y 467.000 personas desplazadas.
El acuerdo, firmado tras tres días de negociaciones indirectas en Sharm el-Sheikh, representa la actualización clave del plan de 20 puntos presentado por Trump el 29 de septiembre junto al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, en la Casa Blanca. «Esto significa que TODOS los rehenes serán liberados muy pronto, e Israel retirará sus tropas a una línea acordada como primer paso hacia una paz sólida, duradera y eterna», declaró Trump en Truth Social, calificándolo de «gran día para el mundo» y confirmando que la liberación comenzará este sábado con los 20 rehenes vivos, seguida de los 32 cuerpos de fallecidos en cautiverio. Hamás, por su parte, exigió garantías de que «la guerra ha terminado completamente», según su jefe negociador, y anunció que los rehenes llegarán a Israel «el lunes o martes».
Bajo los términos de la primera fase, Israel liberará a 250 prisioneros palestinos condenados a cadena perpetua y 1.700 detenidos en Gaza desde el ataque del 7 de octubre de 2023, muchos de ellos trasladados ya a prisiones como Ofer y Ketziot para su procesamiento. A cambio, Hamás entregará a los 52 rehenes restantes (incluyendo los cuerpos), un gesto que Netanyahu describió como «victoria» en un contexto donde el 53% de Gaza permanece bajo control militar israelí. El alto al fuego, supervisado por una Fuerza Internacional de Estabilización liderada por la ONU y EE.UU., permitirá la entrada inmediata de 400 camiones de ayuda humanitaria diarios, aumentando gradualmente a 600, enfocados en alimentos, medicinas y agua potable para los 2,3 millones de habitantes del enclave. La apertura bilateral del cruce de Rafah con Egipto, sujeta a mecanismos de enero de 2025, facilitará el regreso de residentes y la salida de heridos.
El plan actualizado, que evoluciona de propuestas previas como los Acuerdos de Abraham, establece una Administración Tecnocrática Provisional en Gaza: un comité palestino apolítico de tecnócratas que proveerá servicios básicos bajo la supervisión de la Junta de Paz, un nuevo organismo internacional presidido por Trump e integrado por figuras como el ex primer ministro británico Tony Blair, representantes de la Autoridad Palestina (AP) y expertos globales. Esta fase inicial, de 72 horas, prioriza el desarme parcial de Hamás y la desmilitarización del norte de Gaza, con miras a una reconstrucción a gran escala financiada por donantes árabes y occidentales, estimada en miles de millones de dólares. Sin embargo, el documento condiciona la soberanía plena palestina a «avances en la solución de dos Estados», un punto que Netanyahu rechazó abiertamente, insistiendo en que «no habrá Estado palestino» y criticando medidas similares de otros países como «imprudentes».
La reacción internacional ha sido mayoritariamente positiva, aunque cauta. El secretario general de la ONU, António Guterres, acogió «con satisfacción» el pacto pero instó a un «camino político creíble» hacia el fin de la ocupación y la autodeterminación palestina, advirtiendo que ignorar el derecho internacional socavaría la paz. La Autoridad Palestina, rival de Hamás en Cisjordania, lo calificó de «sincero y decidido», mientras países como Francia, Alemania, Rusia, España, Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Turquía, Catar, Jordania, Indonesia, Pakistán y el Reino Unido expresaron apoyo explícito. El presidente turco Recep Tayyip Erdogan se comprometió a participar en la reconstrucción, y el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) se declaró «listo» para facilitar el intercambio, enfatizando que «los próximos días son clave». En EE.UU., el líder demócrata del Senado, Chuck Schumer, celebró el alivio para familias israelíes y palestinas, pero urgió una implementación cuidadosa.
No obstante, sombras persisten: en Gaza, un médico local reportó la primera noche sin bombardeos desde el inicio del conflicto —excepto breves treguas en 2023 y 2025—, pero alertó sobre el colapso sanitario y la hambruna inminente. En Cisjordania, donde 999 palestinos han muerto desde 2023, colonos han intensificado invasiones, y el ministro ultranacionalista israelí Itamar Ben Gvir provocó furia al declarar «victoria» en el Monte del Templo, un sitio sensible. Hamás rechazó la idea de expulsar a sus miembros de Gaza como «absurda», y activistas palestinas como Noura Erakat lamentaron que «la voz de las mujeres no se escucha» en el proceso. La OMS, por su parte, celebró el cese de hostilidades afirmando que «la mejor medicina es la paz».
Analistas ven en esta fase un «diablo en los detalles»: el desarme total de Hamás, el rol de la Autoridad Palestina y la financiación de la reconstrucción —con la UNRWA excluida por recortes presupuestarios de 10.600 millones de dólares para 2025— podrían fracturar el frágil consenso. Mientras familias israelíes se congregan en la Plaza de los Rehenes en Tel Aviv y marchas pro-Palestina llenan Londres por el aniversario del 7 de octubre, el mundo contiene el aliento. Trump, optimista, prometió que «habrá desarme, retiradas y paz en Medio Oriente», pero expertos advierten que sin abordar la ocupación de 77 años, este alto al fuego podría ser solo un paréntesis en un ciclo de violencia que ha cobrado decenas de miles de vidas. La segunda fase, prevista para noviembre, definirá si Gaza renace o se hunde de nuevo en el caos.