Periodistas Unidos. Ciudad de México. 10 de abril de 2026.- El Congreso Nacional de Honduras ha iniciado una ofensiva sin precedentes que ha sido calificada como un golpe directo a la democracia y al equilibrio de poderes. En una sesión nocturna, el legislativo impulsó la destitución de seis altos funcionarios pertenecientes a los órganos electorales y de control, un movimiento que analistas e instancias civiles interpretan como un intento de concentrar el poder absoluto y desarticular las instituciones que garantizan la transparencia del sistema. Entre los funcionarios señalados para juicio político se encuentran Marlon Ochoa y Karen Rodríguez, del Consejo Nacional Electoral (CNE); Mario Morazán, Lourdes Maribel Mejía Estapé y Gabriel Gutiérrez Peralta, del Tribunal de Justicia Electoral (TJE); y Suyen Muñoz, de la Comisión para la Defensa y Promoción de la Competencia.
Esta arremetida es la continuación de una serie de eventos que comenzaron el pasado 23 de marzo con el juicio político contra el fiscal general Johel Zelaya, resuelto en menos de 48 horas. A este hecho le siguió la presión contra la presidenta de la Corte Suprema de Justicia, Rebeca Ráquel Obando, quien optó por presentar su renuncia. La actual reconfiguración del sistema ocurre en un contexto de profunda vulnerabilidad, marcado por las crisis de 2013 y 2017, y los cuestionamientos del proceso del pasado 30 de noviembre, donde se denunciaron adjudicaciones de cargos sin el conteo total de votos.
La situación se vuelve aún más compleja por la injerencia de figuras externas como Donald Trump en el proceso hondureño, sumada a una agresiva campaña mediática para rehabilitar la imagen del expresidente Juan Orlando Hernández. Hernández, quien cumplía una condena de 45 años en Nueva York por narcotráfico, fue recientemente indultado por el mandatario estadounidense, lo que ha generado una ola de indignación y sospechas sobre los intereses que dictan la política nacional. Este escenario eleva las alertas internacionales sobre una deriva autoritaria en la región, donde el control de los organismos electorales parece ser la pieza central para consolidar un esquema de poder sin contrapesos ciudadanos ni legales.
@marlonochoahnPrefiero cualquier castigo de los corruptos antes que una absolución comprada al precio de mi silencio.No necesito el perdón ni la venia del poder. Y cuando pase esta noche de injusticia, porque va a pasar, cada quien ocupará en la memoria del pueblo el lugar que se haya ganado.

