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Aprobación de Trump entre votantes latinos cae al 37% en encuesta que alerta a republicanos sobre midterm de 2026

Periodistas Unidos. Washington, Estados Unidos. 15 de septiembre de 2025.- La aprobación del presidente Donald Trump entre los votantes latinos ha plummeted a un 37%, según una encuesta exclusiva revelada este lunes por POLITICO y encargada por el grupo pro-demócrata Somos Votantes, marcando una erosión drástica en un bloque electoral que impulsó su victoria en 2024 con un 46% de apoyo. Este desplome, que deja su favorabilidad 20 puntos bajo el agua (37% favorable vs. 57% desfavorable), se atribuye principalmente a la insatisfacción con su manejo económico y las políticas de deportaciones masivas, generando alertas en el Partido Republicano de cara a las midterm de noviembre de 2026, donde buscan retener la Cámara de Representantes.

La encuesta, realizada por Global Strategy Group entre el 5 y el 10 de septiembre a 1.200 votantes latinos registrados en estados clave como Texas, Florida, Arizona y Nevada –con un margen de error de ±3%–, muestra un deterioro acelerado desde mayo, cuando Trump registraba un 43% de aprobación general y 52% entre hombres latinos. En septiembre, esa cifra masculina cayó al 47%, mientras que entre mujeres latinas se desplomó al 30%, y entre independientes al 29%. «Los latinos, que fueron pivotales en el ‘red shift’ de 2024, ahora ven a Trump como un riesgo para la economía familiar», analizó el director de Somos Votantes, un PAC enfocado en movilizar a esta demografía, que atribuye el giro a la inflación persistente en alimentos y vivienda pese a los recortes fiscales prometidos.

El manejo económico emerge como el talón de Aquiles: solo el 36% de los encuestados aprueba la gestión de Trump en este rubro, una caída de 8 puntos desde julio, cuando un sondeo de Equis Research ya señalaba un 35% de aprobación neta negativa. Temas como el costo de la canasta básica –que subió 4,2% anual en agosto según el Departamento de Trabajo– y el impacto de las redadas migratorias en comunidades mixtas han erosionado el optimismo inicial. «En 2024, los latinos apostaron por Trump como ‘el empresario’ que arreglaría la economía; ahora, el 44% lo ve como un ‘mal negociador’ que prioriza muros sobre empleos», detalla el informe, citando focus groups donde votantes en Miami-Dade –condado que viró rojo por primera vez en 36 años– expresan frustración por promesas incumplidas.

Este panorama contrasta con el euforia republicana post-electoral: Trump ganó el 46% del voto latino en 2024, un salto de 14 puntos respecto a 2020, gracias a gains en Texas (58%) y Florida (56%), según salidas de Edison Research. Sin embargo, sondeos previos como el de Reuters/Ipsos en agosto (40% general, con latinos en 34%) y Cygnal en julio (38%) ya anticipaban la tendencia descendente, impulsada por el «wait-and-see» de los «defectores de Biden» –quienes aprobaron a Trump en 50% en mayo pero ahora lo hacen en 42%–. La oposición demócrata, liderada por Kamala Harris (favorabilidad 45% entre latinos), capitaliza el descontento con mensajes sobre «economía para todos», aunque un 25% de latinos independientes aún no confía en ninguno de los partidos.

Los republicanos minimizan el impacto: «Los latinos siguen más alineados con nosotros en inmigración y crimen que con Harris o Newsom (favorabilidad 32%)», argumenta un estratega del GOP, citando un sondeo de Fox News del viernes que muestra a Trump en 48% favorable. No obstante, analistas del Pew Research Center advierten que esta caída podría costar 5-7 escaños en la Cámara, especialmente en distritos hispanos de California y Nuevo México. Trump, en un mitin en Arizona este fin de semana, desestimó las cifras: «Los latinos me aman, fake news; mi economía está volando».

En un segundo mandato marcado por tensiones con China y esfuerzos diplomáticos en Ucrania, esta encuesta no solo mide un tropiezo demográfico, sino un pulso por el alma del Partido Republicano: ¿mantener el ‘Trumpismo’ o moderar para retener gains latinos? Con las midterm a 14 meses, el 37% es un semáforo rojo que obliga a recalcular rutas en un electorado que, como en 2024, podría definir el control del Congreso. Para Trump, el desafío es claro: reconquistar el bolsillo antes de que el voto se escape.

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