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Los mensajes políticos, con críticas frontales a las políticas migratorias y al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), dominaron la 68ª edición de los premios, donde el puertorriqueño fue protagonista absoluto.
Periodistas Unidos. Los Ángeles, Estados Unidos. 02 de febrero de 2026.- La música hizo historia anoche, pero su eco más potente fue político. En una ceremonia de los Grammy cargada de reivindicaciones, Bad Bunny no solo se convirtió en el primer artista en ganar el preciado Grammy a Álbum del Año con un trabajo totalmente en español –‘DeBÍ TiRAR MáS FOToS’–, sino que lideró una ola de críticas frontales contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), marcando el tono de una noche donde la industria musical mostró un frente unido de rechazo a las políticas migratorias bajo la administración Trump.
El momento más contundente llegó temprano. Al recoger el premio al Mejor Álbum de Música Urbana, el artista puertorriqueño, a una semana de actuar en el medio tiempo del Super Bowl, dejó claro cuál era su prioridad: «Antes de agradecerle a Dios, quiero decir: ICE Out (fuera ICE)». En un discurso emotivo y reflexivo, añadió: «No somos salvajes, no somos animales, no somos aliens, somos humanos y somos estadounidenses también». Bad Bunny hizo un llamado a combatir el odio con amor: «Lo único que es más poderoso que el odio es el amor. Entonces, tenemos que ser distintos. En nuestra lucha, tenemos que hacerlo con amor».
Este mensaje encontró un amplio coro en el escenario. Billie EilishCanción del Año por ‘WILDFLOWER’, fue igual de directa: «Nadie es ilegal en Tierra Robada. Y aún así… me siento con esperanza en esta sala. Siento que tenemos que seguir luchando, alzando nuestra voz, protestando. Nuestras voces realmente importan. La gente importa. Y al carajo con ICE»., sorpresa de la noche al ganar el Grammy a
La protesta, que comenzó de forma simbólica con pins llevados por varios artistas, escaló a los discursos de aceptación. Olivia Dean, galardonada como Mejor Artista Nuevo, dedicó su premio al legado migrante: «Soy la nieta de un inmigrante, así que no estaría aquí. Soy un producto de la valentía, y creo que esas personas merecen ser celebradas».
Posteriormente, al recibir el Grammy a Álbum del Año, el máximo honor de la noche, Bad Bunny volvió a enmarcar su triunfo en una narrativa de lucha y resiliencia migrante. Visiblemente emocionado, declaró: «Quiero dedicarle este premio a todas las personas que tuvieron que irse, dejar su tierra, su país para seguir sus sueños. A todas las personas que han perdido un ser querido y aún así han tenido que seguir hacia adelante».
El contexto de estas declaraciones no es casual. La gala se celebró en un clima de gran tensión en Estados Unidos, tras el reciente asesinato a tiros de dos manifestantes contra las redadas migratorias en Mineápolis, episodio que ha avivado la indignación contra las prácticas del ICE.
Un hito histórico en medio de la reivindicación
Más allá de la política, la noche perteneció a Bad Bunny. Su álbum ‘DeBÍ TiRAR MáS FOToS’ desbancó a favoritos como Lady Gaga o Justin Bieber, rompiendo una barrera lingüística histórica en la categoría reina. El puertorriqueño también ganó el premio a Mejor Interpretación de Música Global por ‘EoO’, sumando tres gramófonos.
El artista más galardonado de la noche fue, por segundo año consecutivo, Kendrick Lamar, quien con cinco premios superó el récord de Jay-Z como el rapero con más Grammy en la historia (27). Lamar ganó, entre otros, el de Grabación del Año por ‘Luther’, su colaboración con SZA, premio que recibió de manos de una Cher que cometió un gracioso desliz al confundir el nombre del tema con el de Luther Vandross.
Lady Gaga amplió su legado con dos premios (Mejor Álbum Pop Vocal y Mejor Grabación de Música Dance), mientras que actuaciones como las de Bruno Mars con Rosé, o Sabrina Carpenter, dieron energía a una gala donde, sin embargo, el mensaje que más resonó fue el de resistencia, amor y un claro y repetido rechazo a las políticas de inmigración y al organismo que las ejecuta.

