Declara el Tribunal Supremo de Estados Unidos ilegal el decreto de Donald Trump contra la ciudadanía por nacimiento

Periodistas Unidos. Washington, Estados Unidos. 30 de junio de 2026.– El Tribunal Supremo de Estados Unidos declaró ilegal la orden ejecutiva firmada por el presidente Donald Trump que pretendía restringir la ciudadanía automática a los niños nacidos en territorio estadounidense cuyos padres fuesen inmigrantes indocumentados o contaran con visados temporales. La máxima instancia judicial del país determinó que este derecho se encuentra plenamente consagrado en la Constitución norteamericana.

Con una votación estrecha de cinco sufragios a favor y cuatro en contra, el cuerpo de magistrados ratificó la validez jurídica de la Decimocuarta Enmienda constitucional. El dictamen oficial establece de forma contundente que los menores nacidos en suelo estadounidense, sin importar el estatus migratorio de sus progenitores, están sujetos a la jurisdicción de la nación y, por consecuencia, son ciudadanos de pleno derecho desde el momento de su nacimiento en este junio de 2026.

La resolución del alto tribunal echa abajo una de las promesas de campaña más severas del mandatario republicano, la cual implementó mediante decreto presidencial el pasado 20 de enero de 2025 al asumir su segundo periodo gubernamental. La medida restrictiva pretendía anular de facto el principio de ius soli (derecho de suelo) que ha imperado en la legislación de ese país por más de 150 años, lo que habría afectado de forma directa a un estimado de 255,000 recién nacidos cada año en este 2026.

Durante las audiencias previas celebradas en abril, el propio Donald Trump asistió de forma presencial a la sesión de argumentos orales en el tribunal para presionar políticamente en favor de su proyecto, argumentando que la enmienda post-guerra civil solo se concibió originalmente para favorecer a los descendientes de personas esclavizadas. Los ministros de la mayoría desestimaron la interpretación restrictiva de la Casa Blanca y recordaron que las leyes de la federación amparan de forma generalizada a toda persona que nazca dentro de los límites del territorio estadounidense.