Deportados de Israel 137 activistas de Global Sumud Flotilla aterrizan en Estambul con denuncias de maltrato

Periodistas Unidos. Ciudad de México. 04 de octubre de 2025.- Un grupo de 137 activistas de 13 nacionalidades, parte de la Global Sumud Flotilla interceptada por Israel en aguas internacionales, llegó este sábado al aeropuerto de Estambul en un vuelo de Turkish Airlines procedente de Eilat, marcando el primer contingente masivo de deportaciones tras la fallida misión humanitaria a Gaza. Los tripulantes, que incluyen 36 turcos y representantes de Estados Unidos, Emiratos Árabes Unidos, Argelia, Marruecos, Italia, Kuwait, Libia, Malasia, Mauritania, Suiza, Túnez y Jordania, fueron recibidos por un comité de bienvenida de la Plataforma de Apoyo a Palestina. Inmediatamente, pasaron chequeos médicos y declararon ante la policía sobre presuntos abusos durante su detención, en un episodio que reaviva las tensiones globales por el bloqueo israelí a la Franja de Gaza, vigente desde hace 18 años.

La llegada, confirmada por el Ministerio de Exteriores turco, se produce un día después de que IsraelSaharonim en el desierto del Néguev. Los deportados firmaron documentos de expulsión voluntaria para agilizar el proceso, aunque el equipo jurídico de la flotilla denuncia que se celebraron 200 audiencias judiciales entre jueves y viernes sin notificación previa a abogados, violando derechos básicos. Entre las denuncias iniciales, los activistas relatan privación de comida y agua durante horas, golpes a figuras como la sueca Greta Thunberg –quien supuestamente sufrió un trato «degradante»– y un aislamiento que impidió el acceso consular en muchos casos. «Nos trataron como criminales por llevar ayuda a niños hambrunos», declaró un activista tunecino al aterrizar, según el canal NTV. diera por concluida la «provocación Hamas-Sumud», como la califica su Gobierno, y trasladara a los más de 440 detenidos –de 44 países en total– a la prisión de

El presidente turco Recep Tayyip Erdogan, conocido por su postura pro-palestina, anunció que su Gobierno acelera la repatriación no solo de los nacionales turcos, sino de todos los extranjeros en el vuelo, con vuelos chárter hacia Trípoli para siete libios y Roma para italianos, entre otros. «Turquía no abandonará a quienes defienden la humanidad contra el asedio», afirmó Erdogan en un tuit, recordando el trágico asalto de 2010 a la Flotilla de la Libertad, donde murieron nueve turcos. Diez tunecinos esperan vuelos de regreso desde Estambul, según la agencia TAP, mientras el cónsul libio en la ciudad, Salah al Kassah, coordina el retorno inmediato de sus compatriotas.

Esta deportación es la primera de varias: Israel planea envíos a Madrid y Londres para europeos, incluyendo unos 65 españoles y 40 italianos, como reveló el ministro italiano Antonio Tajani, quien exigió «verificación y mejora» de las condiciones de detención. El Ministerio de Exteriores israelí, por su parte, insiste en que todos los detenidos están «seguros y en buen estado», y que la operación fue una «medida de seguridad» en una «zona de combate activo», rechazando cualquier carga humanitaria real en los 42 barcos –veleros y yates con medicinas y alimentos simbólicos– como una maniobra de Hamás. Críticos como Amnistía Internacional y la ONU lo ven como una violación del derecho marítimo, que protege misiones humanitarias en alta mar.

La Global Sumud Flotilla, coalición de la Freedom Flotilla Coalition y redes globales, surgió para romper el bloqueo que ha exacerbado la hambruna en Gaza, donde la guerra ha devastado infraestructuras y dejado miles de civiles al límite. Aunque ninguno de los barcos llegó a puerto palestino –salvo rumores sobre el Mikeno–, los organizadores celebran el impacto: «Nos deportaron, pero el mundo vio la resistencia sumud«, declararon en un comunicado, aludiendo al término árabe para perseverancia. Mientras, protestas continúan en Roma, Barcelona y Bruselas, con miles exigiendo «Palestina libre» y boicot a Israel.

Con más deportaciones pendientes y audiencias judiciales en curso para quienes rechazan la expulsión, el eco de la flotilla resuena en Estambul como un faro de solidaridad. Para los 137 que pisaron suelo turco hoy, el regreso a casa es un respiro, pero la lucha por Gaza –y por un corredor humanitario permanente– apenas comienza. En una región donde la muerte acecha diariamente, su «sumud» se convierte en el pulso de una causa que trasciende fronteras.