Incursión israelí en hospital de campaña en Al-Mawasi: Violación de la neutralidad humanitaria en Gaza

Periodistas Unidos. Ciudad de México. 22 de julio de 2025.- En un grave incidente ocurrido el 21 de julio de 2025, fuerzas especiales israelíes llevaron a cabo una incursión armada contra un hospital de campaña auspiciado por el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en la zona de Al-Mawasi, al oeste de Khan Yunis, en el sur de la Franja de Gaza. Este centro médico, uno de los últimos operativos en la región para atender casos de trauma y emergencias, fue escenario de la detención del Dr. Marwan Al-Hams, coordinador de hospitales de campaña en Gaza, la muerte del periodista Tamer Al-Zaanin y heridas al fotoperiodista Ibrahim Atef Abu Ashiba, según reportes de medios locales y organizaciones humanitarias.

El hospital de campaña en Al-Mawasi, claramente señalizado como instalación protegida bajo los Convenios de Ginebra, ha sido un punto crítico para la estabilización de pacientes en un contexto de asedio prolongado y deterioro de la infraestructura médica en Gaza. La zona de Al-Mawasi, designada repetidamente como área humanitaria por actores locales e internacionales, alberga desde mayo de 2025 a decenas de miles de civiles desplazados que viven en refugios improvisados y tiendas de campaña, enfrentando condiciones extremas de hacinamiento y escasez de recursos.

Durante la operación, las fuerzas israelíes irrumpieron en una cafetería cercana al hospital, donde detuvieron al Dr. Al-Hams, un respetado anestesiólogo y figura clave en la gestión de la atención médica de emergencia en Gaza. En el transcurso de la incursión, Tamer Al-Zaanin, un veterano periodista que cubría la situación, fue asesinado por disparos directos, mientras que Ibrahim Atef Abu Ashiba resultó herido. Según el Ministerio de Salud de Gaza, un segundo civil también perdió la vida, y el conductor de una ambulancia fue herido por el fuego israelí.

La incursión ha generado una fuerte condena internacional por su impacto en personal médico y periodistas, así como por la violación de la neutralidad de un centro humanitario protegido. El ataque contraviene los principios del derecho internacional humanitario, que prohíbe atacar instalaciones médicas y personal humanitario en conflictos armados. Organizaciones como la Media Luna Roja Palestina han exigido una investigación internacional, calificando el incidente como un «crimen de guerra» y una «ejecución brutal» que refuta las afirmaciones iniciales del ejército israelí, que aseguró que no hubo un ataque directo contra personal médico.

El contexto de esta operación se enmarca en una escalada de violencia en Gaza, donde, según el Ministerio de Salud gazatí, más de 59,220 palestinos han muerto desde el inicio del conflicto actual el 7 de octubre de 2023. La zona de Al-Mawasi ha sido blanco de múltiples ataques a pesar de su designación como «zona segura«, con incidentes previos en mayo, julio y septiembre de 2024 que han dejado decenas de muertos, incluyendo civiles y trabajadores humanitarios.

La comunidad internacional, incluyendo la ONU y grupos de derechos humanos, ha instado a una investigación independiente para esclarecer los hechos y garantizar la rendición de cuentas. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, ha advertido que los ataques a civiles y la obstrucción de la ayuda humanitaria podrían constituir crímenes de guerra.

El CICR, por su parte, expresó su «indignación» por los ataques contra su personal y las instalaciones protegidas, destacando que el hospital de campaña en Rafah había recibido un «aumento masivo de víctimas» en incidentes similares recientes, muchos con heridas de bala o metralla. La organización reiteró su llamado a respetar el derecho humanitario y garantizar el acceso seguro a la ayuda para los civiles en Gaza.

Este incidente subraya la precaria situación humanitaria en Gaza, donde la infraestructura médica está al borde del colapso y los trabajadores humanitarios enfrentan riesgos constantes. La detención del Dr. Al-Hams y el asesinato de periodistas como Al-Zaanin refuerzan las preocupaciones sobre la seguridad de quienes prestan servicios esenciales en la región, en un conflicto que continúa devastando a la población civil.