Once muertos, incluidos dos niños con cuerpos irrecuperables, en ataque israelí pese al alto el fuego
Periodistas Unidos. Gaza, Palestina. 18 de octubre de 2025.- En un nuevo capítulo de violencia que desafía los frágiles acuerdos de tregua, un ataque aéreo israelí contra un vehículo familiar en el norte de la Franja de Gaza ha dejado al menos once muertos este jueves 17 de octubre, entre ellos siete niños. La tragedia, confirmada por la Defensa Civil de Gaza y el Ministerio de Sanidad del enclave, incluye dos cuerpos infantiles que permanecen irrecuperables bajo los escombros del impacto, impidiendo su identificación inmediata y repatriación para entierros dignos.
El bombardeo, perpetrado por el Ejército de Defensa de Israel (FDI) en las proximidades del campo de refugiados de Jabalia, se dirigió contra un automóvil en el que once miembros de la misma familia palestina intentaban regresar a sus hogares tras meses de desplazamiento forzado. Según testigos citados por la agencia Wafa y reportes de la ONU, el vehículo —un viejo sedán sobrecargado con pertenencias y niños— fue alcanzado por un misil guiado de precisión alrededor de las 14:00 horas locales. La explosión generó un cráter de tres metros de profundidad y dispersó restos humanos y metálicos en un radio de 50 metros, complicando las labores de rescate en una zona ya devastada por combates previos.
«La familia al completo, desde abuelos hasta infantes, pereció en un instante. Dos de los pequeños quedaron atrapados bajo el chasis destrozado, y pese a los esfuerzos de los voluntarios, no hemos podido extraerlos sin maquinaria pesada, que las autoridades israelíes impiden ingresar», relató un paramédico de la Media Luna Roja Palestina a medios internacionales. El Ministerio de Sanidad gazatí, controlado por Hamás, elevó el saldo a once fallecidos confirmados, con al menos 22 heridos graves trasladados al Hospital de Kamal Adwan en Beit Lahia, donde los suministros médicos escasean debido al bloqueo continuo de ayuda humanitaria.
El FDI justificó el ataque alegando que el vehículo transportaba a un «operativo de Hamás vinculado a los eventos del 7 de octubre de 2023«, aunque no presentó evidencia inmediata y admitió en un comunicado preliminar que «se investiga la posible presencia de civiles». Esta ofensiva ocurre apenas días después de la entrada en vigor de un alto el fuego parcial mediado por Estados Unidos y Catar el 12 de octubre, que ha reducido pero no detenido los incidentes aislados. Organizaciones como Amnistía Internacional y Human Rights Watch condenaron el bombardeo como «un crimen de guerra potencial«, destacando que el 70% de las víctimas en Gaza desde octubre de 2023 han sido mujeres y niños, con un total acumulado de 67,967 muertos y 170,179 heridos según cifras oficiales palestinas.
En el contexto más amplio del conflicto Israel-Hamás, iniciado por el asalto del grupo palestino que dejó 1,200 muertos y 251 rehenes, la guerra ha destruido el 90% de la infraestructura gazatí, desplazando a dos millones de personas y provocando una hambruna inminente. La ONU reporta que, en las últimas 24 horas previas al ataque, 79 palestinos más perecieron en bombardeos dispersos, muchos en intentos por acceder a puntos de distribución de alimentos. Expertos en derecho internacional urgen una investigación independiente, mientras la comunidad internacional, dividida, presiona por un cese total de hostilidades.
Las familias de las víctimas, originarias del barrio de Zeitoun en Ciudad de Gaza, claman por justicia y acceso a los restos. «Esos niños ni siquiera conocieron la paz; sus cuerpos son testigos mudos de esta barbarie», dijo un pariente sobreviviente en una rueda de prensa improvisada. Mientras tanto, el mundo observa con creciente alarma cómo la línea amarilla de demarcación israelí en el norte de Gaza se consolida, replegando tropas pero no garantizando la seguridad de los civiles atrapados en el fuego cruzado.