Agresiones a periodistas marcan la marcha del 2 de octubre en el Zócalo: Un mal operativo policial deja heridos y denuncias de represión

Por Alejandro Meléndez

Periodistas Unidos. Ciudad de México. 03 de octubre de 2025.- La conmemoración del 57 aniversario de la masacre de Tlatelolco se tiñó de violencia este 2 de octubre en la Ciudad de México, cuando un operativo policial fallido derivó en agresiones directas contra periodistas que cubrían la marcha hacia el Zócalo. Elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) desplegados para contener a grupos radicales conocidos como «bloque negro», terminaron involucrando a reporteros en los choques, dejando al menos ocho comunicadores heridos, con contusiones, robos de equipo y denuncias de golpes injustificados.

La manifestación, que partió alrededor de las 16:00 horas desde la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco, reunió a estudiantes, familiares de los 43 normalistas de Ayotzinapa, madres buscadoras y activistas del Comité del 68. Lo que inició como un recorrido pacífico por la memoria histórica escaló en disturbios cerca de la calle 5 de Mayo y los accesos al Zócalo, donde encapuchados lanzaron bombas molotov, piedras y artefactos explosivos contra comercios y fuerzas de seguridad. Sin embargo, el caos se agravó por un operativo «deficiente» de la policía, según denuncias de organizaciones como la Red Rompe el Miedo y Artículo 19, que permitió la invasión de la plancha del Zócalo por elementos castrenses y generó confusiones que pusieron en riesgo a la prensa.

Entre los afectados destacan:

  • David Deolarte, de La Prensa. sufrió una contusión en la tibia que requirió atención del Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas (ERUM) y traslado hospitalario.

  • Ivone Rodríguez, de El Sol de México.

  • Nicolás Corte, de Publimetro.

  • Juan Abundis, de la Agencia ObturadorMX, terminó con la cabeza vendada y manchas de sangre en su ropa, según imágenes difundidas por su medio, que denunció una «vulneración a su integridad física y labor periodística».

  • Ramkar Cruz, de N+, fue agredido por elementos de la SSC mientras grababa los enfrentamientos.

  • Víctor Camacho, de La Jornada.

  • David Patricio, de La Razón.

  • Javier Ríos, de Milenio, y Javier Lira, de FotorreporterosMx, reportaron agresiones físicas.

Estos incidentes no solo involucraron a vándalos, sino directamente a agentes antimotines, quienes, según testigos y videos circulantes en redes sociales, respondieron con gas lacrimógeno y empujones indiscriminados, sin distinguir entre manifestantes y periodistas identificados con chalecos antibalas. «Los periodistas denuncian ataques policiales, detenciones arbitrarias y robo de equipo», condenó la Red Rompe El Miedo  en X, exigiendo sanciones a los responsables y protocolos claros para proteger la labor informativa.

El titular de la SSC, Pablo Vázquez Camacho, defendió el operativo en conferencia de prensa posterior, afirmando que se actuó «bajo protocolos» y que hay agentes lesionados por los encapuchados, quienes despojaron a policías de escudos y cascos. No obstante, evadió preguntas sobre investigaciones internas contra sus elementos y la supuesta invasión de la Guardia Nacional a la plancha del Zócalo, un espacio simbólico para las protestas. Hasta el momento, el gobierno capitalino no ha emitido un pronunciamiento oficial sobre las agresiones a la prensa, lo que ha avivado críticas de impunidad en un año marcado por 639 ataques a periodistas en México, según Artículo 19.

Organizaciones como el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ Américas) ya documentan los casos y llaman a una investigación imparcial.  Mientras tanto, los heridos reciben atención médica, y el incidente reaviva el debate sobre la libertad de expresión en un contexto de creciente polarización social.

La marcha, que culminó con un mitin en el Zócalo, dejó un saldo de saqueos en tiendas departamentales y hogueras aisladas, pero el mayor reproche recae en un operativo policial que, lejos de contener la violencia, la extendió a quienes solo buscaban informar. El 02 de octubre no se olvida, pero tampoco las lecciones sobre proteger a quienes narran la historia.