Injusticia en el penal Neza-Bordo: La lucha de una periodista por liberar a su hermano acusado falsamente de secuestro

Por Alejandro Meléndez

Periodistas Unidos. Ciudad de México. 21 de octubre de 2025. Hace casi cinco años, Jorge Raúl Tirado Ambriz, un comerciante de 47 años y padre de tres hijos, fue detenido violentamente en las calles de Nezahualcóyotl, Estado de México, y acusado de secuestro por la Fiscalía Especializada en Materia de Delincuencia Organizada (FEMDO) de la Fiscalía General de la República (FGR). Su hermana, la reportera Jafet Tirado, ha documentado incansablemente el caso, denunciando que se trata de una fabricación de delito que ha destruido a su familia. «Esta es la entrevista más difícil que he hecho en mi carrera como periodista», confiesa Jafet, quien ha convertido su dolor personal en una cruzada por la justicia.

El drama comenzó el 12 de enero de 2021, cuando Jorge Raúl salió de su casa en la colonia El Sol para entregar termómetros digitales vendidos por internet. A pocas calles de su domicilio, dos camionetas blancas lo interceptaron. Seis hombres armados con rifles lo bajaron de su vehículo y lo subieron a uno de los autos. «Me apuntaron con armas largas y me enseñaron fotos de dos hombres que no conocía. En tono burlón, me dijeron: ‘No te preocupes, ahorita los vas a conocer'», relata Jorge Raúl en su testimonio estenográfico, proporcionado por su familia.

Durante el traslado a las instalaciones de la FEMDO en Avenida Reforma, uno de los agentes le reveló la cruda realidad: «Te estuvimos vigilando por cuatro años, sólo me faltó meterme al baño contigo, y la verdad nunca te encontramos nada, pero ni modo, te tocó la de malas. Échale huevos». Estas palabras, según Jorge Raúl, evidencian que las autoridades sabían de su inocencia desde el principio. Fue despojado de su celular, cartera, dinero y reloj, y solo ocho horas después pudo llamar a su familia.

La acusación se basa en un expediente plagado de irregularidades: la carpeta FED/SEIDO/IUDMS-MEX/0000891/2016. Jorge Raúl fue vinculado como «negociador» en un secuestro ocurrido en octubre de 2016, donde el hijo de un dueño de rosticería en Nezahualcóyotl fue plagiado y liberado una semana después. La conexión surgió de una llamada telefónica que Jorge Raúl hizo a un policía municipal, Benjamín Ramírez López, quien vigilaba su colonia y el mercado donde era tesorero. En esa llamada, solicitó ayuda tras un choque vehicular involucrando a su madre y hermana. El policía lo llamó «jefe», un término común en el argot policial, pero interpretado por la FGR como evidencia de jerarquía criminal.

La «prueba» clave es un peritaje de voz que compara la de Jorge Raúl con un audio de un secuestrador grabado en diciembre de 1994, cuando él tenía apenas 16 años. «Es absurdo: la carpeta sugiere que la negociación la hizo un adulto, y yo era un adolescente. No hay un solo audio que me vincule al secuestro de 2016», denuncia Jorge Raúl. Además, la víctima y sus familiares vieron fotos suyas y negaron conocerlo o reconocer su voz. A pesar de intervenir sus comunicaciones por casi cuatro años, no se encontró evidencia directa: las llamadas incluidas en la carpeta son mundanas, como cobros de servicios o discusiones familiares.

Jafet Tirado, quien ha entrevistado a su hermano desde el penal Neza-Bordo, describe el impacto devastador: «Esta injusticia ha afectado muchísimo a toda mi familia. La salud mental de mi hermano y de mis sobrinos por la ausencia de su padre». En una emotiva llamada grabada, Jorge Raúl comparte su dolor: «Siempre pido por Señor, por favor, dame mi libertad para poder estar lo más pronto con mis hijos. Ya casi cinco años, sé que no lo voy a recuperar, pero sí voy a disfrutar al máximo el tiempo que puedo estar con ellos».

Jorge Raúl, licenciado en Mercadotecnia y comerciante desde los 17 años en la microempresa familiar de lámparas decorativas, sueña con el reencuentro: «Abrazar a mis hijos, darles sus buenos noches. Voy a tocar esa puerta de la casa y darles la sorpresa». Su hijo mayor, de 22 años, dejó la universidad para trabajar y sostener a la familia junto a su esposa. «Mi hijo más pequeño tenía 8 años cuando me detuvieron. Tiene una hoja con cosas que haremos: ver caricaturas, jugar, hacer un pastel y bailar como locos», cuenta con voz quebrada.

La familia acusa a la FEMDO de obstaculizar el proceso, negándose a entregar audios y pruebas fabricadas. Meses después de la detención, se giraron dos órdenes más por secuestros no relacionados, copiando evidencias de la primera carpeta, lo que viola la ley. La juez Joanna Karina Perea Cano lo vinculó a proceso pese a las irregularidades señaladas. «La FGR fabrica culpables para justificar que están trabajando, pero es una vil mentira a las víctimas», afirma Jorge Raúl.

Jafet y su familia exigen al Poder Judicial revisar el expediente y liberar a un inocente. «Nosotros vamos a seguir luchando. No lo vamos a abandonar nunca», asegura la reportera. Mientras tanto, Jorge Raúl encuentra libertad en sus sueños: «Soy libre dormido. Al cerrar los ojos, estoy con mi familia, afuera». Pero la realidad es cruel: «Veo pasar un año y otro, y aún sigo aquí. Siempre les digo a mis hijos: ya mero, papá. Ya mero».

Este caso resalta las fallas en el sistema judicial mexicano, donde detenciones arbitrarias y evidencias manipuladas prolongan el sufrimiento de familias enteras. La familia Tirado invita a la sociedad y autoridades a unirse a su llamado por justicia, mientras Jorge Raúl espera tocar esa puerta que lo separa de su libertad.