Periodistas Unidos. Ciudad de México a 16 de octubre de 2025.-De un extremo al otro, México se transforma en un mural sensorial por la llegada del Día de Muertos, una liturgia que fusiona lo efímero del aroma a copal y cempasúchil con la permanencia del recuerdo. No es duelo, sino una fiesta donde las almas cruzan el umbral guiadas por un arcoíris de papel picado, y cada ofrenda es un banquete de bienvenida que despierta el paladar y el corazón.
Para el viajero que busca ir más allá del altar, Civitatis hace un llamado la inmersión total: desde amasar el misticismo en un taller de pan de muerto hasta dejarse envolver por el silencio iluminado de los cementerios en paseos nocturnos, porque esta tradición, más que verse, debe vivirse con todos los sentidos.

CDMX: noche escalofriante con Diego Rivera
La experiencia comienza en el Museo Anahuacalli, un recinto de piedra volcánica diseñado por Diego Rivera. Este lugar se convierte en un tributo a la vida y la muerte, presentando un altar monumental dedicado a un artista mexicano.
Los visitantes pueden explorar sus bóvedas, donde ofrendas y piezas arqueológicas se exhiben entre flores de cempasúchil y copal. Posteriormente, la celebración continúa en Xochimilco. A bordo de una trajinera, se recorren los canales al ritmo de leyendas escalofriantes, mientras se degustan tamales, chocolate caliente y pan de muerto. Entre la música, las historias y el reflejo de las luces en el agua, se sumerge uno en el auténtico espíritu del Día de Muertos.

Puebla: para celebrar con “las manos en la masa”taller en la capital poblana para aprender a hornearlo, honrando así a vivos y fieles difuntos.El pan de muerto es un elemento emblemático de toda ofrenda, y en Civitatis puedes reservar un
Mientras se amasa la mezcla de harina, mantequilla, naranja y azahar, se descubren las curiosidades de este panecillo: sus «huesitos» simbolizan los restos de los difuntos, la bolita central representa el cráneo y el azúcar espolvoreada evoca la dulzura de la vida. Cabe destacar que, en otras regiones, el color del azúcar es rojo, relacionado con los sacrificios prehispánicos. Al finalizar el taller, cada participante disfruta de su propia creación recién salida del horno, acompañada de su respectiva taza de chocolate.

Oaxaca: una “Muerteada” nocturnaEste huateque se lleva a cabo cada 1 de noviembre en Etla, un pintoresco pueblo oaxaqueño. Su tradicional “Muerteada” es una procesión nocturna con más de 80 años de historia, donde los habitantes, ataviados como diablos, curas, doctores y espiritistas, representan con humor y emotividad el regreso de los difuntos al mundo de los vivos. Cada personaje encarna un simbolismo en la lucha por el descanso eterno y la música en vivo marca el ritmo de la procesión. La experiencia que se puede vivir con Civitatis ofrece una degustación previa de antojitos oaxaqueños, como chocolate, pan de muerto y tamales.