Periodistas Unidos. Ciudad de México a 29 de octubre de 2026.- La psoriasis es una enfermedad inflamatoria crónica relacionada con un inadecuado funcionamiento del sistema inmune y no una enfermedad contagiosa. Se manifiesta en forma de piel enrojecida, engrosada y “escamosa”, que pueden provocar comezón, irritación, ardor o dolor en zonas frecuentes como: cuero cabelludo, codos, rodillas, manos y pies.
Este padecimiento puede presentarse a cualquier edad, tanto en mujeres como en hombres generalmente inicia antes de los 40 años. Su causa exacta no se conoce por completo, pero en su desarrollo pueden intervenir factores como: activación del sistema inmune y factores hereditarios. Algo que pudiera desencadenar o agravar los brotes son las infecciones, el estrés, las lesiones en la piel y algunos medicamentos.
Debido a la evolución del padecimiento y a cómo lucen las zonas afectadas se tiene el estigma de que es contagiosa, cuestión que genera un rechazo inmediato, afectando las relaciones sociales, laborales y autoestima de quienes lo padecen.
La encuesta internacional “Psoriasis and Beyond” reunió aproximadamente a 5,000 personas con psoriasis moderada a grave de 20 países alrededor del mundo. Donde 82% de los pacientes dijo haberse sentido estigmatizados o discriminados; de los encuestados, 35% de ellos dijeron que, en algún momento, alguien le preguntó si su condición era contagiosa. Además, un cuarto de los encuestados reveló no pudieron acudir a su trabajo o clases debido a los síntomas, influyendo negativamente en su trayectoria profesional o escolar.
“La psoriasis no es solamente una manifestación visible en la piel. Las lesiones pueden influir en la manera en que una persona se relaciona con otras, se desenvuelve en el trabajo o decide mostrar su piel. Informar que no es contagiosa es fundamental para reducir los prejuicios que todavía la rodean”, señaló la Dra. Elisa Fortuño, Líder Médico para Inmunología en UCB México.
El abordaje de la psoriasis depende de la extensión de las lesiones, su ubicación, la severidad de los síntomas y las necesidades de cada persona. Las opciones disponibles incluyen tratamientos tópicos aplicados sobre la piel, fototerapia, medicamentos sistémicos y terapias biológicas; la elección debe realizarse con acompañamiento médico.
“El diagnóstico correcto y el seguimiento dermatológico permiten valorar la severidad de la enfermedad y definir el abordaje adecuado para cada persona. El objetivo no es únicamente atender las lesiones visibles, sino reducir el impacto que la psoriasis puede tener en la vida cotidiana y favorecer que quienes viven con ella continúen desarrollándose en sus espacios personales y profesionales”, afirmó la Dra. Fortuño.
En el marco del Día Mundial de la Psoriasis, el cual se conmemora este 29 de octubre, se destaca la importancia de informar que este padecimiento no es contagioso eliminando los prejuicios asociados con sus manifestaciones visibles. Reconocer el impacto más allá de la piel también contribuye a construir entornos sociales y laborales en los que las personas puedan hablar de su condición sin enfrentar rechazo o discriminación.

