Rituales de noche: la clave de Nestlé Nutrition para transformar la hora de dormir de los niños pequeños en momentos de conexión
Por Redacción
Para las familias con niños pequeños, la rutina nocturna suele ser uno de los momentos más retadores y, a la vez, más significativos del día. Tras superar el primer año de vida, la exploración de la independencia y la curiosidad infantil suelen prolongar el momento de ir a la cama. Ante este escenario, contar con un ritmo nocturno predecible se convierte en una herramienta fundamental para favorecer la transición hacia el descanso.
Especialistas señalan que no se trata de implementar horarios rígidos o rutinas perfectas, sino de construir pequeños rituales cotidianos —como un baño relajante, la lectura de un cuento o bajar la intensidad de las luces— que funcionen como señales claras para indicar que la jornada ha concluido.
“Una rutina saludable va más allá de la hora de dormir. Para los niños pequeños, tener momentos relativamente predecibles para comer, jugar y descansar les ayuda a reconocer qué viene después y a sentirse seguros. En esta etapa, acompañar estas rutinas con una alimentación adecuada a sus necesidades también es parte importante de su crecimiento y desarrollo”, explica Verónica Copka, experta en nutrición infantil para Nestlé Nutrition.
Cinco claves para noches más serenas
Para acompañar a las familias en este proceso, Nestlé Nutrition sintetiza cinco recomendaciones prácticas para convertir la noche en una experiencia de calma y bienestar:
Reducir el ritmo gradualmente: Disminuir estímulos y apagar pantallas unos 30 minutos antes de acostarse, priorizando actividades tranquilas como canciones o cuentos.
Diseñar una secuencia reconocible: Establecer un orden constante que puede incluir la cena, una bebida acorde a su etapa de desarrollo como NIDO Kinder 1+, el baño y el pijama.
Acondicionar el entorno: Fomentar una atmósfera propicia para el sueño mediante iluminación tenue, temperatura agradable y menor presencia de juguetes en la habitación.
Fomentar la autonomía guiada: Ofrecer opciones sencillas dentro de la rutina (elegir entre dos libros o pijamas) para involucrar al pequeño de forma positiva.
Priorizar la constancia sobre la perfección: Aceptar que habrá días atípicos y enfocar el esfuerzo en retomar el hábito al día siguiente sin presiones.
Al final de la jornada, más allá de cumplir un horario, estos espacios nocturnos brindan a los niños la certeza de estar protegidos, transformando el cierre del día en un recuerdo valioso de convivencia familiar.