Carmen Aristegui y Miriam Ramírez platican sobre la violencia contra mujeres periodistas en México en Hay Festival 2025

Por Alejandro Meléndez

Periodistas Unidos. Querétaro, México.  07 de septiembre de 2025.- En el marco del Hay Festival 2025, el Teatro de la Ciudad de Querétaro fue escenario de una conversación trascendental titulada «El Cuarto Poder», moderada por el periodista Daniel Pardo, corresponsal de la BBC, con la participación de las reconocidas periodistas mexicanas Carmen Aristegui y Miriam Ramírez. El diálogo abordó los desafíos del periodismo en México, con un enfoque particular en la violencia que enfrentan las mujeres periodistas, tanto física como moral, en un contexto de regresión democrática y creciente hostilidad.

Carmen Aristegui, con más de tres décadas de trayectoria, destacó la crisis que atraviesa el periodismo en un ecosistema comunicacional saturado por redes sociales, desinformación y polarización. Subrayó la importancia de reivindicar el valor del periodismo profesional, basado en la ética, el rigor y la defensa de la libertad de expresión, frente a la avalancha de contenidos que compiten por la atención del público. Sin embargo, fue enfática al señalar que México se encuentra en un punto de regresión democrática grave, con una hiperconcentración del poder que amenaza la separación de poderes y los contrapesos institucionales construidos durante décadas.

Por su parte, Miriam Ramírez, periodista sinaloense y colaboradora de medios como El Universal, expuso la precarización y vulnerabilidad que enfrentan los periodistas en regiones fuera de la Ciudad de México. Enfatizó que México es uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo, con un ambiente hostil alimentado por un discurso de estigmatización y criminalización desde el poder, iniciado en el sexenio pasado y replicado por autoridades locales. Ramírez destacó el impacto del acoso judicial, con 51 denuncias contra periodistas registradas entre enero y junio de 2025, muchas provenientes de funcionarios públicos.

Un tema central fue la violencia específica contra las mujeres periodistas. Ramírez señaló que las agresiones hacia ellas suelen tener un carácter machista, atacando su vida privada, apariencia física o comportamiento, en lugar de su trabajo profesional. «Las campañas de difamación contra mujeres periodistas se centran en su aspecto físico o su vida personal, algo que no sucede con los hombres», afirmó. Aristegui complementó esta idea, destacando la desigualdad estructural en el periodismo, como la brecha salarial y la falta de oportunidades para mujeres en roles de liderazgo, a pesar de los avances en su presencia e incidencia.

Ambas periodistas coincidieron en que los asesinatos de periodistas, un fenómeno que coloca a México entre los países con mayor impunidad en este tipo de crímenes, son un ataque directo al derecho de la sociedad a estar informada. Aristegui subrayó: «Cuando matan a un periodista, se mata el derecho de la sociedad a saber». Ramírez, por su parte, destacó la paradoja de que los periodistas son asesinados precisamente por su relevancia, lo que evidencia la importancia de su labor en un contexto de violencia e impunidad.

El diálogo también tocó temas como la militarización de la frontera y sus consecuencias en la migración, un tema que Ramírez ha abordado en su premiado reportaje El caudal de los mil migrantes muertos, que documenta cómo políticas migratorias radicales han contribuido a la muerte de más de mil personas en la frontera México-Estados Unidos. Este trabajo, según Aristegui, refleja el poder del periodismo para señalar responsabilidades y dar voz a historias humanas silenciadas.

En respuesta a preguntas del público, las panelistas abordaron la percepción extranjera sobre México, la dificultad de transmitir la complejidad del país a editores internacionales y la necesidad de un periodismo ético frente al cinismo de algunos colegas. Aristegui enfatizó que la objetividad absoluta es imposible, pero abogó por un periodismo riguroso y plural, mientras que Ramírez llamó a discernir entre el periodismo ético y aquel que cae en prácticas cínicas.

La conversación cerró con un mensaje esperanzador para las nuevas generaciones de periodistas. Aristegui instó a los jóvenes a perseverar a pesar de las adversidades, destacando que el periodismo es una forma de vida fascinante y esencial para la democracia. Ramírez, desde su experiencia, celebró el auge de mujeres periodistas que lideran investigaciones de impacto en México, demostrando que el futuro del periodismo también está en sus manos.

El evento, que reunió a un público diverso y comprometido, dejó en claro que, en un país donde el periodismo enfrenta amenazas sin precedentes, las mujeres periodistas están al frente de la lucha por la verdad, la justicia y la defensa de los derechos de la sociedad.