La Academia Sueca consagra a Krasznahorkai como «maestro del apocalipsis» con el Nobel de Literatura 2025
Periodistas Unidos. Estocolmo, Suecia. 09 de octubre de 2025.– En un anuncio que resuena como un eco de la tradición centroeuropea, la Academia Sueca otorgó este jueves el Premio Nobel de Literatura 2025 al escritor húngaro László Krasznahorkai, de 71 años, por su «obra convincente y visionaria que, en medio del terror apocalíptico, reafirma el poder del arte». Considerado por la crítica como el «maestro del apocalipsis», Krasznahorkai se convierte en el segundo autor húngaro en recibir este galardón, más de dos décadas después de Imre Kertész en 2002, y su triunfo celebra una prosa densa, filosófica y a menudo hilarante que desentraña la fragilidad de la existencia humana.
El veredicto de la Academia, leído por el secretario permanente Mats Malm en el Instituto Karolinska de Estocolmo, destaca la capacidad de Krasznahorkai para fusionar el absurdismo kafkiano con influencias orientales más meditativas y grotescas, en novelas que exploran el colapso social, la anarquía y la redención a través del arte. «Su mirada artística está libre de ilusiones y penetra la fragilidad del orden social, combinada con una fe inquebrantable en el poder del arte», subrayó Steve Sem-Sandberg, miembro del comité Nobel, quien elogió su herencia épica que se extiende de Franz Kafka a Thomas Bernhard. Nacido en 1954 en Gyula, en el este de Hungría, Krasznahorkai debutó en 1985 con Satantango (Sátántangó), una novela sobre estafadores en una granja colectiva abandonada que se convirtió en una película de siete horas dirigida por su colaborador habitual, Béla Tarr, y que marcó el inicio de una obra traducida a más de 30 idiomas.
Entre sus títulos más emblemáticos figura La melancolía de la resistencia (Szaturnusz, 1989), una sola oración de más de 300 páginas sobre un circo espectral con una ballena disecada que irrumpe en un pueblo, generando caos y paranoia; esta obra también fue adaptada al cine por Tarr en 2000. Otras como Guerra y guerra (Háború és háború, 1999), que sigue a un funcionario obsesionado con un manuscrito apocalíptico, o Trabajo de azadón para un palacio (Aprómunka egy palotáért, 2018), una fábula neoyorquina habitada por los fantasmas de Herman Melville, ilustran su estilo: oraciones interminables que mimetizan el flujo caótico de la conciencia, con un humor negro que alivia la densidad apocalíptica. Susan Sontag, quien lo llamó «el escritor húngaro más grande del siglo», lo describió como un autor de «intensidad extraordinaria y rango vocal», capaz de capturar escenas «aterradoras, extrañas, appallingly cómicas y a menudo destrozadoramente bellas».
Krasznahorkai, quien vive entre Budapest y Nueva York, reaccionó con una mezcla de euforia y nerviosismo: «Estoy muy feliz, tranquilo e inquieto al mismo tiempo», declaró en un breve mensaje, según medios húngaros. Su victoria llega en un momento de orgullo nacional en Hungría, donde el primer ministro Viktor Orbán lo celebró en X como «un laureado que trae orgullo a nuestra nación», pese a las críticas del autor hacia el gobierno por su deriva autoritaria. Previo al anuncio, casas de apuestas como Ladbrokes lo colocaban como favorito junto a la china Can Xue, pero Krasznahorkai, con premios previos como el Man Booker International en 2013, ha sido un contendiente perenne desde hace años.
El Nobel, dotado con 11 millones de coronas suecas (alrededor de 1 millón de dólares), se entregará el 10 de diciembre en Estocolmo, junto a los otros galardones. En un año marcado por la conmemoración del 120 aniversario de los Premios Nobel, este premio a Krasznahorkai —cuya obra ha influido en cineastas y escritores globales— reafirma el compromiso de la Academia Sueca con voces que desafían el orden establecido. Como señaló el crítico James Wood, su realidad «examinada hasta el punto de la locura» ofrece una visión profética de nuestro tiempo, donde el apocalipsis no es solo amenaza, sino también fuente de belleza literaria. Con este triunfo, la literatura húngara regresa al Olimpo, invitando a lectores de todo el mundo a sumergirse en sus laberintos narrativos.