La Danzonera La Playa a la conquista del público cubano
Por Héctor Mirandaduarte
Para Porfirio Toledo Delgado, Profesor de la FCPyS de la UNAM
Periodistas Unidos. Ciudad de México. 30 de marzo de 2025.- La atmósfera del Salón Los Ángeles atrapa desde el momento en que se atraviesa la entrada: la amplia duela; candiles que penden de un techo adornado de madera; los cromos con los inolvidables bailes del sitio y sobre todo un público eternamente joven. El tiempo aquí se ha detenido, abre un paréntesis en el que todos sus asistentes son en un momento “jóvenes». El atractivo del 25 de marzo es Danzonera La Playa, que se presenta antes de acudir al Festival de Danzón en Cuba, sí, donde nació el danzón.
En el salón el ánimo no escasea, pero hoy se percibe distinto, desde las mujeres ataviadas con lujo, los pachucos que no pueden faltar; si de ánimo se trata, el ejemplo lo pone Gonzalo Valera Palmeros, director y arreglista de la agrupación que tiene su origen un 23 de noviembre de 1943 en Paso de Ovejas, Veracruz, fundada por Gonzalo Varela Salazar.
Los jóvenes integrantes de la orquesta parecen contrastar con el promedio del público asistente, en su mayoría personas maduras, pero también hay jóvenes que con ánimo y precisión se deslizan sobre la duela sobreviviente de la cultura del baile que imperó en la Ciudad de México hace décadas; mientras Miguel Nieto, actual administrador del lugar, desde una de tantas mesas, – prácticamente desde el anonimato -, mira sin perder detalle el desempeño de La Playa.
Varela Palmeros, batuta en mano y sin mirar las partituras, conoce cada detalle de las piezas interpretadas; da indicaciones a las tres trompetas, el trombón, los dos clarinetes, sin faltar el piano, bajo y una sección amplia de percusión: tres tambores timbaleros, un güiro y las tumbadoras, que le otorgan en parte el ritmo distintivo.
Es Gonzalo Varela Tirado, primera trompeta de la orquesta, quien accedió a charlar con Periodistas Unidos durante la celebración del evento en que se alterna con El Príncipe Felipe Urban – que acaba de presentarse en la República de Chile – y la Danzonera de Mujeres, Isora Club.
“Es la cuarta ocasión que el presidente del Festival Miguel Faílde in memoriam nos hace la invitación para representar primero a nuestro país y segundo a nuestra tierra Veracruz”, y precisa que el contacto se dio en una visita de la Orquesta Faílde a México. Es preciso señalar que el matancero Miguel Faílde y Pérez (1852-1921) compuso el primer danzón. De ahí su importancia y el Festival.
La charla se lleva a sugerencia del propio Varela Tirado afuera del salón, en la calle de Lerdo de la Colonia Guerrero, “para que se pueda escuchar mejor”.
“El primer año no fue, digamos… difícil, pero sí… un poco extraño; los bailadores de allá nos veían sorprendidos: cómo es que ellos vienen a tocar danzón aquí.” Hubo quien creyó que era una orquesta cubana, pues a decir de Varela, el estilo de La Playa se parece al de la charanga cubana, y les llegaron a preguntar de qué parte de la Isla eran originarios. Y acentúa: “En Cuba no hay danzoneras, hay charangas, orquestas típicas, pero lo de danzonera surgió aquí, en México”.
“Como anécdota – recuerda con ánimo y en un momento imitando el tono cubano -, la primera vez, al terminar la primera actuación, un bailador, así, serio, se acercó a mi papá y dijo: ‘Maestro, vengo a darle las gracias porque aunque el danzón nació aquí, ustedes lo están cuidando allá en México’.”
Veracruz, indudable tierra de músicos, ha sido pródiga en danzoneras, como La Alma de Sotavento, por citar alguna. Entonces se plantea la pregunta obligada sobre el estilo y lo que diferencia a La Playa de otras agrupaciones: “Todas las danzoneras de Veracruz, si te das cuenta, tenemos tumbadoras; ni en Cuba las tienen, fueron las danzoneras veracruzanas las que las agregaron, y nosotros tenemos la picardía jarocha.”
¿Cuál fue la reacción del público cubano al ver esto? se le pregunta al músico que inició cargando el equipo de la orquesta, después pasó al güiro, las tumbadoras, para ser actualmente la primera trompeta.
“Un año después de la primera presentación, se hizo una encuesta para saber qué danzonera de México querían que asistiera y pidieron La Playa. De seis años que se ha hecho el festival, para La Playa esta es la cuarta vez. Actualmente nos identifican, ya nos esperan, ha habido una buena química con el público.”
¿Podría definir su estilo? Varela hace una pausa, piensa, mira a los lados y con modestia dice: “Es el danzón veracruzano, alegre, sin perder el cintillo – y tararea el ritmo característico -, eso es lo que identifica a la Danzonera La Playa. Y el montuno, a diferencia de las danzoneras de aquí (Ciudad de México), ellos lo tocan alegre y nosotros con más cadencia.”
Hay que señalar, para el público en general, que el danzón se estructura con un estribillo, es la única parte que se repite y donde el bailador “descansa”, una primera melodía o segundo estribillo, luego una segunda melodía que es más larga e íntima, y un montuno, que es la parte cadenciosa y movida de la pieza.
No se deja a un lado la experiencia de tocar en el lugar donde nació este ritmo que se enraizó en México. “Sí, la verdad que es algo que… a nosotros nos llena de emoción, apunta Valera Tirado, es única, el tocar donde por primera vez en el mundo Miguel Faílde interpretó un danzón, en La Sala White. Entras y sientes una vibra tremenda”, pues también otros músicos legendarios del ritmo se presentaron y estrenaron algunas de sus piezas: Silvio Contreras, el autor de Masacre, y el autor de Teléfono a Larga Distancia, Aniceto Díaz. “El estar ahí es especial, somos la primera danzonera extranjera que ha tocado en ese recinto.”
En cuanto al futuro del danzón, el panorama es igual de optimista y festivo: “Hay muchos niños y jóvenes que ya lo bailan, hay danzón para rato”, y distingue la juventud de los miembros de la orquesta:
“La mayoría son jóvenes, eso da un ánimo especial. Tienen que saber leer partitura e interpretar, luego es mi papá quien les dice cómo tocar, los instruye cómo lo deben hacer. Es una escuela, ellos llegan, vemos talento, los encaminamos. Mi padre, Gonzalo Valera Palmeros, lleva más de 270 piezas entre composiciones y arreglos.”
Así, no sin antes agradecer el apoyo y cariño del público danzonero, con el que “no hay cariño con qué pagar”, la Danzonera La Playa emprende un viaje más a deleitar al público cubano del 27 al 31 de marzo del 2025.