Massive Attack y decenas de artistas boicotean Spotify: De la IA militar a la campaña contra el genocidio en Gaza

Periodistas Unidos. Ciudad de México. 19 de septiembre de 2025.- El icónico grupo británico de trip-hop Massive Attack ha anunciado la retirada de su catálogo completo de Spotify, convirtiéndose en el primer acto de un sello discográfico mayoritario en sumarse a una oleada de boicots impulsada por preocupaciones éticas y políticas. La decisión, revelada en un comunicado en Instagram el 18 de septiembre, no solo critica las inversiones del CEO de la plataforma, Daniel Ek, en tecnologías militares de inteligencia artificial, sino que también se alinea con la campaña «No Music for Genocide», que busca bloquear la música en plataformas de streaming en Israel en protesta por las acciones militares en Gaza.

En su declaración, Massive Attack explica que, de manera independiente a la iniciativa contra Israel, solicitaron a su sello Universal Music Group eliminar su música de Spotify en todos los territorios debido a las «inversiones significativas» de Ek —estimadas en unos 600 millones de euros— en Helsing, una empresa alemana especializada en software de IA para decisiones militares, drones de munición y sistemas integrados en aviones de combate. «La carga económica que durante mucho tiempo ha recaído sobre los artistas se suma ahora a una carga moral y ética, ya que el dinero ganado con tanto esfuerzo por los fans y el esfuerzo creativo de los músicos acaba financiando tecnologías letales y distópicas. Basta ya, hay otra vía posible», reza el texto del grupo, que acumula casi 8 millones de oyentes mensuales en la plataforma.

Esta no es una acción aislada. Massive Attack se une a una lista creciente de artistas independientes que han retirado su música de Spotify por las mismas razones, incluyendo a King Gizzard & the Lizard Wizard, Godspeed You! Black Emperor, Deerhoof, Hotline TNT, Xiu Xiu, Young Widows y Wu Lyf. La banda australiana de psicodelia King Gizzard, por ejemplo, lo hizo en julio tras las revelaciones sobre Helsing, argumentando que no querían que sus streams financiaran «armas asesinas». Paralelamente, más de 400 artistas y sellos —entre ellos Fontaines DC, Amyl & The Sniffers y Japanese Breakfast— han firmado la campaña «No Music for Genocide», pidiendo a sus distribuidores geo-bloquear su contenido en Israel para presionar por un alto al fuego en Palestina. Massive Attack, que ya había formado un sindicato de artistas pro-Palestina junto a Brian Eno y Kneecap para proteger a músicos de represalias, urge a sus colegas a canalizar «tristeza, ira y contribuciones artísticas» en acciones concretas contra «el infierno indecible» en Gaza.

Spotify ha respondido rápidamente a la movida de Massive Attack, con un portavoz aclarando en los comentarios de su post de Instagram que «Spotify y Helsing son dos empresas totalmente separadas» y que la firma de defensa se centra en la «defensa de Europa en Ucrania«, negando cualquier involucramiento en Gaza. Ek, quien asumió el rol de presidente de Helsing en 2021, ha defendido públicamente sus inversiones como «lo correcto para Europa» ante la amenaza rusa, aunque esto ha generado críticas por hipocresía en foros como Reddit, donde usuarios cuestionan por qué el foco está en Gaza y no en Ucrania.

El boicot resalta tensiones más amplias en la industria musical: desde los bajos royalties de Spotify (alrededor de 0,003-0,005 dólares por stream) hasta el uso ético de los fondos de sus líderes. Massive Attack, conocidos por su activismo —como exigir la remoción de branding de Barclays en un concierto por sus lazos con armas—, no son nuevos en estas batallas; en julio lanzaron una alianza para blindar a artistas de «cancelaciones» por pro-Palestina. Mientras su música sigue disponible en otras plataformas como Yandex Music (incluyendo en Rusia e Israel), el impacto simbólico es innegable, inspirando debates sobre si el streaming puede ser «ético» en un mundo de conflictos geopolíticos.