Presentan ‘Un mundo mejor’: Un llamado al arte, empatía y resistencia en tiempos del genocidio en Palestina

Por Alejandro Meléndez

Periodistas Unidos. Ciudad de México. 03 de octubre de 2025.- La película Un mundo mejor se presentó ante los medios de comunicación en el icónico Cine Tonalá. El evento reunió al actor protagonista Raúl Briones, la directora Janett Juárez y la productora Natalia Juárez, quienes compartieron visiones sobre una cinta que explora la fragilidad humana en un mundo cada vez más aislado. La cinta narra la historia de Víctor, un hombre atormentado por su pasado reciente y agobiado por la agorafobia, cuya vida medrosa y ordenada es transformada por la llegada de un niño que irrumpe como un rayo de luz, cuestionando las barreras emocionales y sociales que nos encierran.

El Cine Tonalá, bastión del cine independiente en la colonia Roma, resonó con las palabras de los creadores, quienes no solo desmenuzaron la trama, sino que extendieron el diálogo a temas globales como el aislamiento post-pandemia, la crisis climática y la urgencia de un compromiso colectivo. Briones, Juárez y Juárez enfatizaron cómo la película trasciende el drama personal para convertirse en un manifiesto esperanzador, centrado en las nuevas generaciones como salvadoras de un planeta al borde del colapso.

Raúl Briones, en su emotivo discurso, conectó la narrativa de Víctor con realidades contemporáneas, recordando su histórica intervención en los Premios Ariel, donde alzó la voz por la lucha palestina. «Siento que el mundo se ha ido volviendo más hostil en términos generales. La pandemia fue un recargón muy clave del deseo de ir a la cosa», explicó el actor, aludiendo a cómo la digitalización ha normalizado el exceso a un clic, erosionando el contacto humano. «Ahora podemos tener acceso a todo desde nuestro teléfono… pero en realidad han acentuado un aislamiento general. La agorafobia no nada más la padece Víctor en términos culturales, sino que cada vez se está volviendo el vecino el enemigo».

Janett Juárez  Raúl Briones y Natalia Juárez. Foto: Alejandro Meléndez

Briones profundizó en su compromiso militante, un eco directo de su postura en los Ariel, donde denunció la masacre en Gazaterroristas y a opresores como libertadores, insistiendo en recuperar la voz colectiva. «Si nos han logrado colar la idea de que los que están masacrando a un pueblo son los libertadores… hay que convocar a la acción directa y a cerrar calles y a tumbar edificios». y llamó a la resistencia activa. «Yo también creo profundamente en el poder del arte, pero también creo en la revolución y en la militancia… Estamos en un punto de quiebre en donde hay que unirnos para ganar la batalla, no sólo en términos metafóricos, hay que ir a tirar chingadazos, literalmente, porque si estamos en guerra, si hay una guerra contra la humanidad». Criticó la narrativa distorsionada que etiqueta a grupos de liberación como

La directora Janett Juárez complementó esta visión con un énfasis en el rol transformador del cine. «Para mí el arte es una forma de conexión, es una ventana al mundo y una forma de exponer temas y de contactar con otras realidades», afirmó. Juárez abogó por un «amor comprometido», no el superficial de las redes sociales, sino uno que construya sin destruir. «El mundo necesita mucho amor, mucha empatía y mucha responsabilidad… Es un amor comprometido a de verdad construir las cosas desde un lugar amoroso». En un mundo que «quiere apagarte y que cada vez se vuelve más artificial», el cine se erige como resistencia: «Seguir haciendo cine como una forma de nadar contracorriente… para que no te importen las cosas que están pasando, que a lo mejor no está pasando aquí, está pasando en la humanidad».

Natalia Juárez, como productora, resaltó el proceso colaborativo detrás de la cinta, aunque el foco recayó en el dúo creativo. Juntos, los presentes dialogaron sobre la descentralización del cine mexicano, un tema recurrente en la charla. Briones invocó la metáfora del ciclo del agua para ilustrar el retorno del conocimiento a las raíces: «Tu fuiste ese río que nació del cerro, tuvo que ir cuesta abajo hasta llegar al mar, luego evaporarse… y tienes que regresar a condensarte y volver a llover tu conocimiento en tus raíces». Llamó a espectadores y medios a apostar por narrativas locales, rompiendo estigmas contra el cine no hollywoodense. «Dar espacios como este, apostarle a los cines… crear una nueva narrativa de que vale la pena hacer conocer y descubrir cine mexicano fuera de la Ciudad de México».

El evento concluyó con un llamado unificado: el secreto de Un mundo mejor radica en su niño protagonista, que matiza la oscuridad con esperanza. «El secreto de esta película es la llegada de un niño (Mateo Díaz)… lo vuelve algo muy esperanzador, que tiene que ver con las nuevas generaciones«, sentenció Briones. «Nosotros tenemos que abrirles la posibilidad de que existe esta esperanza, de construirles nosotros este mundo mejor». En un ciclo vital donde «las personas que se están cargando al mundo rebasan los 60 años», mientras los niños juegan entre escombros, la cinta invita a simplificar: «Qué feliz estoy por el simple hecho de que sigo con vida y que la gente que amo está viva».

Un mundo mejor llega a carteleras el 09 de octubre como un recordatorio urgente: en tiempos de guerra y desconexión, el arte y la acción son el barco que nos salva. La platea del Tonalá aplaudió, no solo la película, sino la chispa de un cambio posible.