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«Tejiendo voces» reúne a artistas de pueblos originarios de México y Canadá en diálogo intercultural

Periodistas Unidos. Ciudad de México. 23 de enero de 2026.- La Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, en conjunto con Global PAX Collective, realizó el encuentro «Tejiendo voces: encuentro entre artistas de pueblos originarios de México y Canadá» en la Casa Refugio de la Memoria, un espacio dedicado a la defensa de los derechos humanos, las migraciones y la libertad de expresión desde la cultura. Se trató de un espacio de diálogo y escucha donde el arte se planteó como una forma de memoria, vínculo comunitario y resistencia cultural.

Durante el acto protocolario, Luz Elena Aranda Arroyo, directora general de Gestión Institucional y Cooperación Cultural de la Secretaría de Cultura local, destacó la diversidad que conforma a la capital y el papel del arte como un hilo que entreteje historias, territorios y experiencias compartidas. «La Ciudad de México es una capital rica en diversas expresiones culturales, que nacen de la gente que la habita, de quienes migran y de quienes están en tránsito. La ciudad se construye de todas y todos los que la habitamos», señaló.

Por su parte, Mariana Gómez Godoy, directora general de Patrimonio Histórico, Artístico y Cultural de la dependencia, reflexionó sobre la importancia de estos espacios para reconocerse. «Lo más importante de estos encuentros es habitarnos en la diferencia. Nos han vendido una identidad hegemónica, pero hoy intentamos hablar desde otras perspectivas, desde nuestra memoria y tradiciones. Los pueblos y barrios indígenas nos enseñan que somos parte de la naturaleza», puntualizó.

El programa incluyó el conversatorio «Territorio, cuerpo y memoria», con la participación de Mo Dawson, de ascendencia Dzawada’enuxw de Ukwanalis y Gitxsan, y Lindsay Delaronde, de ascendencia Kanienke’haka de Kahnawake, ambos pueblos originarios del norte y sur de Canadá. «Cuando pienso en el diálogo como vínculo con el territorio y la memoria, no puedo dejar de pensar en el poder que existe en el uso de la voz para las personas y comunidades que han sido víctimas de violencia y que ahora pueden contar su historia», señaló Delaronde.

También participaron Viola Ocelocihuatl, guardiana de la danza de la luna Ollin Tlahui Ocelometztli; Isabela Pérez Martínez, originaria del pueblo de San Mateo Xalapa; e Ivette Castillejos Santiago, artista zapoteca del Istmo oaxaqueño, quienes coincidieron en la importancia de preservar los saberes heredados y fortalecer el orgullo identitario de los pueblos originarios.

«Más allá del dolor que se nos ha enseñado a recordar sobre la conquista, también existe algo muy bonito: el conocimiento. Todas y todos los que habitamos este territorio sentimos la fuerza de nuestros antepasados; esa memoria ancestral que vive en el cuerpo, en la danza, en el tambor y en nuestra relación con la naturaleza», compartió Viola Ocelocihuatl.

Posteriormente se presentó el concierto «The Song Blanket» a cargo de Rebecca Hass, artista Métis con ascendencias europeas. Durante el concierto se sumaron las voces de Sareli Santiago García, del pueblo zapoteco de Oaxaca de Juárez; Sophie Schatten, con ascendencias maya y europeas; Gia Sabaht, con ascendencia zapoteca y de la Península Arábiga; Ana Monier, afrocaribeña originaria de La Habana; y Carolina González Ortiz, originaria de la región Mixe de Oaxaca.

Este encuentro refrendó la vocación de la Casa Refugio de la Memoria como un espacio de acogida, memoria y creación que, desde los ejes de derechos humanos, migraciones y libertad de expresión, impulsa redes de colaboración con organizaciones nacionales e internacionales, reafirmando el compromiso de la Ciudad de México con una cultura de paz, memoria y cooperación.

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