Adiós al ritmo eterno Limp Bizkit pierde a su bajista fundador Sam Rivers a los 48 años

Periodistas Unidos. Los Ángeles, Estados Unidos. 19 de octubre de 2025.- El mundo del nu metal está de luto tras el anuncio de la muerte de Sam Rivers, bajista y miembro fundador de Limp Bizkit, a los 48 años. La banda confirmó la trágica noticia este sábado a través de un emotivo mensaje en sus redes sociales, describiéndolo como «nuestro hermano, nuestro compañero de banda, nuestro latido». Rivers, quien aportó el pulso inconfundible a himnos como “Nookie” y “Break Stuff”, deja un legado imborrable en la escena musical de finales de los 90 y principios de los 2000, marcado por su talento effortless y un corazón inmenso.

Nacido el 20 de septiembre de 1977 en Jacksonville, Florida, Rivers creció en un entorno donde la música era refugio. Amigo de toda la vida del baterista John Otto, conoció a Fred Durst —el carismático vocalista— mientras ambos trabajaban en una cadena de comida rápida. Juntos, formaron Limp Bizkit en 1994, completando la alineación original con el guitarrista Wes Borland y el DJ Lethal. El grupo irrumpió con una fusión explosiva de metal, hip-hop y punk, vendiendo millones de copias de álbumes como Significant Other (1999) y Chocolate Starfish and the Hot Dog Flavored Water (2000), que dominaron las listas de Billboard y definieron una era de rebeldía juvenil.

«Desde la primera nota que tocamos juntos, Sam trajo una luz y un ritmo que nunca podrá ser reemplazado. Su talento era effortless, su presencia inolvidable, su corazón enorme», escribió la banda en Instagram, recordando momentos «salvajes, tranquilos, hermosos» compartidos en giras mundiales. DJ LethalFans y colegas inundaron las redes con tributos, reproduciendo sus líneas de bajo icónicas y compartiendo anécdotas de conciertos legendarios, como el Ozzfest de 1999, que catapultó al grupo a la fama., en un comentario bajo el post, expresó el shock colectivo: «Estamos en shock. Descansa en poder, hermano. Tu música vivirá para siempre».

Rivers enfrentó batallas personales que lo alejaron temporalmente de los escenarios. En 2015, dejó la banda debido a una grave enfermedad hepática causada por el consumo excesivo de alcohol, como reveló en el libro Raising Hell: Backstage Tales from the Lives of Metal Legends de Jon Wiederhorn. «Tuve que dejar Limp Bizkit porque me sentía horrible, y unos meses después me di cuenta de que tenía que cambiar todo porque tenía una enfermedad hepática realmente grave», confesó. Tras un trasplante de hígado exitoso —que describió como «un match perfecto»—, se rehabilitó y regresó en 2018, contribuyendo a lanzamientos recientes como el sencillo “Making Love to Morgan Wallen” en septiembre de 2025. Fuera del escenario, produjo para bandas locales como Burn Season y Embraced, y se involucró en causas benéficas, salvando vidas con su influencia.

La causa de su muerte no ha sido divulgada, respetando la privacidad de la familia, aunque su historial de salud hepática ha generado especulaciones. Limp Bizkit, que acababa de tocar en festivales como el Machaca Fest en Monterrey y el Sonic Temple en Ohio este año, pausó su agenda para honrarlo. «Daremos a Sam sus flores tocando sus líneas de bajo todo el día», pidió Lethal, invitando a los fans a celebrar su groove fenomenal en lugar de llorar en silencio.

Sam Rivers no era solo un músico; era el alma discreta detrás del caos sonoro de Limp Bizkit, un “legendario entre leyendas” que transformó el rock con simplicidad y pasión. Su partida deja un vacío en el nu metal, pero su ritmo perdurará en cada riff, cada mosh pit y cada recuerdo de una generación que creció con su sonido. Descansa en paz, Sam: tu música nunca termina.