Barro Rojo celebra 43 Años con «Tres Miradas» y homenajea a sus fundadores en el Teatro de la Ciudad
Por Juan Pérez
Periodistas Unidos. Ciudad de México. 30 de agosto de 2025.- La compañía de danza contemporánea Barro Rojo se presentó en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris con la puesta en escena Tres miradas. En el marco de su 43 aniversario, la compañía entregó reconocimientos por su trayectoria a la maestra Tania Álvarez Garín, al doctor Juan Hernández Islas y al gestor Héctor Manuel Garay Aguilera.
Bajo la dirección general de Laura Rocha, Tres miradas reúne la visión de tres coreógrafos de distintas generaciones de la compañía, cada uno con su sello y lenguaje propio. Las piezas presentadas fueron:
Código Binario: Inspirada en la película Her de Spike Jonze, esta obra interpreta un futuro hipotético en el que los seres humanos se sumergen cada vez más en la realidad virtual, estableciendo vínculos afectivos con entidades digitales. La pieza invita a reflexionar sobre un mundo donde la tecnología promete amor, pero el cuerpo reclama su necesidad de ser tocado, sentido y amado.
Insomnium, El Jardín de mi Madre: Esta obra explora la fragilidad de la identidad y el peso del olvido a través de un cuerpo que se mueve entre recuerdos difusos y fragmentos persistentes. Es la huella emocional de una mujer que se enfrenta a lo que ya no está, pero aún la habita.
Septiembre, Otoño en el Olvido: Construida en cuadros escénicos, esta pieza entrelaza memoria, cuerpo y denuncia social, evocando el eco de los terremotos en México. Aborda la fractura emocional, la precariedad laboral, la manipulación del discurso oficial y la fuerza de la solidaridad civil.
Al concluir las piezas, la compañía entregó los reconocimientos antes mencionados. “Celebramos y agradecemos la huella que han dejado en la construcción de la memoria cultural de México”, expresaron ante los galardonados.
La maestra Tania Álvarez, al tomar la palabra, agradeció el reconocimiento y señaló: “En este país no se valora el trabajo de los artistas. Es un gremio muy maltratado que trabaja todos los días con un esfuerzo enorme para superarse, mantenerse entrenado y dar lo mejor de sí en los escenarios. Sin embargo, no hay reconocimiento, seguimos sin servicios sociales, sin servicios médicos, sin posibilidad de jubilarnos y tener un retiro digno”. También hizo un llamado a la justicia por los 43 desaparecidos de Ayotzinapa, víctimas del Estado mexicano.
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Por su parte, el doctor Juan Hernández Islas dedicó el reconocimiento a todos los bailarines y al pueblo mexicano que se solidariza en las tragedias y se salva a sí mismo. Señaló que el movimiento del 68 fue un parteaguas que demostró la fuerza del pueblo y fracturó al sistema, al igual que el sismo de 1985, que “rompió la confianza en las instituciones y devolvió la fuerza y dignidad al pueblo”. Agradeció a Barro Rojo por mantener viva la esperanza de que el arte siga abordando problemas políticos y sociales: “La escena no es solo para mostrar cosas bonitas, sino para reflejar la condición humana, por muy terrible que sea”. Concluyó diciendo: “Cuando siento que no tengo nada más que ver, Barro Rojo me contradice”.
Barro Rojo fue fundado en 1982 en el seno de la Universidad Autónoma de Guerrero. Dos años después, trasladó su sede a la Ciudad de México. Desde sus inicios, asumió un compromiso ético y estético con el desvelamiento del misterio de la condición humana, tomando una postura activa frente a los fenómenos sociales.