El rapero Sandro Malandro relata en álbum su pasado de migración, delincuencia y redención

Periodistas Unidos. Ciudad de México. 25 de octubre de 2025.– El rapero mexicano Sandro Malandro ha transformado su historia de vida —marcada por la delincuencia, la migración y la redención— en una poderosa narrativa musical. Su nuevo álbum, ‘Malandro’, se erige como un testimonio de lucha y resiliencia, y al mismo tiempo, como un regreso a sus raíces dentro del rap mexicano.

El artista, originario de Reynosa, Tamaulipas, define este trabajo como el más íntimo y honesto de su carrera. “La gente siempre que yo sacaba una rola y me decían: ‘estaba mejor el ‘Malandro’ o ya quítate el ‘Malandro’ (…) Entonces, dije: ‘Bueno, ¿quieren rap, malandros? Ahora sí les voy a dar’”, comentó el músico con humor.

El disco, explica, está lleno de recuerdos de su ciudad natal y de vivencias que marcaron su juventud. “Hablo mucho de la ciudad de donde yo soy, de Reynosa, de cómo yo vivía ahí, de muchas cosas que yo hice en mi pasado, por eso tengo problemas con Estados Unidos, porque por cosas que hice (…) estoy castigado hasta el 2032”, confiesa.

Aunque su entorno lo empujó hacia caminos difíciles, Sandro Malandro asegura haber encontrado en la música su vía de escape y redención. “No me considero una mala persona. Siempre estuve con personas que andaban haciendo cosas malas y yo también hice cosas malas en su momento, pero era porque me dejaba llevar”, dice.

Sobre su nombre artístico, aclara que no representa violencia, sino astucia. “Para mí ser un ‘malandro’ es ser una persona ‘larga’ (un sinvergüenza), una persona a quien nadie hace menso”, comenta entre risas.

En sus letras, el artista plasma la dureza de su entorno y la pérdida de amigos. “Tengo una barra, o sea, un verso en una rola que dice: ‘Soy todo un rapero, a mis amigos los mataron’, porque como que está ese dilema, de que cuando eres un rapero (piensan) a todos sus amigos los matan (…) pero tú eres el que logró salir de ahí, el que se fue a tiempo”, relata.

Durante casi una década trabajó en construcción en Estados Unidos, donde vivió como inmigrante sin documentos, enfrentando la violencia de las pandillas y las duras condiciones laborales. Hoy reflexiona sobre el llamado sueño americano: “La gente piensa que van por el sueño americano. El sueño americano no es nada más que ir a esclavizarte, trabajar toda la semana para que te paguen un ‘buen dinero’, pero ese buen dinero se te va en renta, en coche, si tienes hijos, pues más gastas y entonces me di cuenta que no había ningún sueño americano”.

Al referirse a los mexicanos que viven en Estados Unidos, Sandro Malandro envió un mensaje de resistencia: “Fuerza y ‘aguanten vara’ hasta que puedan, y traten de no meterse en pedos con el gobierno, porque ya saben cómo son”.

El rapero afirma que su propósito no es glorificar su pasado, sino mostrar que la transformación es posible. “Soy buena persona (…) sí hice cosas malas, de las que me arrepiento, pero la gente que me conoce sabe cómo soy”, dice.

Con un sonido que mezcla rap, funk y otros ritmos urbanos, Sandro Malandro reafirma su versatilidad: “No porque me llames Sandro Malandro va a ser puro malandreo siempre (…) me gusta toda la música en general”.

Su historia, que va de los barrios de Reynosa al reconocimiento internacional, demuestra que la música puede ser una herramienta de libertad y redención.