El río como partitura: “Braiding Time, Memory and Water” entreteje danza, memoria y naturaleza en Atlanta
Periodistas Unidos. Ciudad de México. 18 de junio de 2025.- En el corazón de Atlanta, a la orilla del río Chattahoochee, una propuesta artística transformó el paisaje en un escenario poético donde el agua, el tiempo y la memoria confluyeron en un acto de comunión sensorial. La obra «Braiding Time, Memory and Water», concebida por la coreógrafa Sue Schroeder, el artista conceptual Jonathon Keats y el compositor Felipe Pérez Santiago, no fue un espectáculo tradicional, sino una experiencia inmersiva que invitó a escuchar el mundo desde la escucha profunda y el movimiento consciente.
Con sede en Powers Island y Tanyard Creek Park, el proyecto integró danza, música en vivo y el entorno natural como un gesto colectivo de reconexión. En una época marcada por la desconexión con lo natural, la propuesta apostó por devolver al cuerpo y a la comunidad la capacidad de percibir, de habitar el tiempo y de restablecer vínculos con lo esencial: el agua como origen, memoria y territorio.
Estructurada en tres movimientos escénicos, la pieza fue interpretada por un ensamble de ocho percusionistas y tres bailarines, en diálogo constante con el flujo del río que —medido en tiempo real— dictó la duración de cada segmento. Con este gesto, el Chattahoochee no fue solo un fondo escénico, sino un intérprete activo, un colaborador viviente que impuso su propia temporalidad sobre el cuerpo de los artistas y el público. Más que una obra, fue una ceremonia de percepción compartida, una invitación a reentender el tiempo natural como el ritmo que aún puede guiarnos.
La coreógrafa Sue Schroeder, fundadora de Core Dance, ha dedicado más de cuatro décadas a construir un lenguaje donde el cuerpo es una herramienta de transformación social. Su trabajo, presentado en numerosos países, fusiona sensibilidad estética con compromiso político y comunitario. Esta vez, su mirada se amalgama con la del provocador Jonathon Keats, artista conceptual conocido por sus “experimentos mentales” que combinan arte, filosofía y ciencia. Desde exhibiciones en el LACMA hasta instalaciones en la Triennale di Milano, Keats lleva el arte más allá de lo visual, hacia lo especulativo y lo reflexivo.
A esta alianza se suma el compositor mexicano Felipe Pérez Santiago, cuya música ha recorrido más de 40 países y ha sido interpretada por orquestas de talla mundial. Fundador de proyectos como el Ensamble Mal’Akh y la Orquesta Vórtice, ha construido un lenguaje sonoro donde la experimentación se une a una pulsión narrativa potente. En esta obra, compuso una partitura original para ser ejecutada por estudiantes y docentes de la Universidad Estatal de Georgia, generando un espacio sonoro inmersivo, rítmico y contemplativo que dialogó directamente con el entorno.
La presentación formó parte de FLOW, un programa impulsado por Flux Projects que indaga la relación de la ciudad con el agua desde una perspectiva histórica, social y ambiental. En este marco, Braiding Time, Memory and Water no solo se inscribe como una propuesta artística, sino como un acto político y ecológico, que aborda la justicia ambiental, la memoria territorial y el derecho colectivo al espacio público.
La obra opera como un gesto de resistencia suave, una forma de reconectar con la temporalidad orgánica del planeta, marcada por el fluir del agua y no por relojes industriales. En esa sincronía con el pulso natural, el arte se convierte en herramienta para la escucha y la conciencia, para el retorno a un ritmo vital que ha sido sistemáticamente silenciado.
Así, Braiding Time, Memory and Water deja algo más que una impresión estética: inscribe una huella afectiva y ecológica en quienes lo presencian y en el paisaje que lo acoge. Entre arte, historia y ecología, la obra borda un gesto colectivo de pertenencia que recuerda que aún podemos escuchar al planeta, si aprendemos a estar presentes.