Periodistas Unidos. Ciudad de México. 02 de abril de 2026.- Bajo el sol de la Plaza de la República, el Monumento a la Revolución se transformó este miércoles en un inmenso corredor de hallazgos con el arranque del 21° Gran Remate de Libros, Discos y Películas. Esta iniciativa, impulsada por la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México y la Brigada Para Leer en Libertad AC, busca rescatar ejemplares que, de otro modo, serían triturados en bodegas, dándoles una segunda oportunidad en manos de nuevos lectores. Con precios que parten desde los 10 pesos, el evento se consolida como la oferta librera más grande de la región para derribar las barreras económicas del acceso a la cultura.
El corredor cuenta con más de 360 stands que albergan a 199 expositores, entre editoriales comerciales, distribuidoras y librerías de viejo. Durante la inauguración, Ana Francis López Bayghen Patiño, secretaria de Cultura capitalina, invitó a locales y turistas a recorrer los pasillos con calma para encontrar «tesoros a precios de escándalo», aprovechando el marco de la temporada vacacional de Semana Santa. Por su parte, Paloma Saiz, coordinadora de la Brigada, enfatizó el lema de esta edición: la importancia de salvar los libros de la destrucción y permitir que títulos difíciles de hallar lleguen a quienes más los buscan.
Paco Ignacio Taibo II, director del Fondo de Cultura Económica, resaltó que no existe en América Latina una oferta de esta magnitud, con millones de ejemplares disponibles. Señaló que el principal obstáculo para la lectura en México suele ser el costo de los ejemplares, una barrera que este remate elimina de forma directa. La oferta no se limita a la literatura; el público también puede encontrar una vasta selección de música y cine, convirtiendo la plaza en un punto de encuentro generacional para coleccionistas y familias que buscan una opción cultural accesible.
El Gran Remate estará abierto hasta el domingo 5 de abril, en un horario de 11:00 a 20:00 horas. La entrada es libre y representa la oportunidad ideal para construir bibliotecas personales, rescatar obras olvidadas y celebrar el hábito de la lectura en un espacio compartido. Ya sea buscando un cómic, un libro académico o una novela clásica, la cita en el Monumento a la Revolución promete que nadie se irá con las manos vacías de este territorio de historias recuperadas.

