Migrantes en sur de México enfrentan aumento de enfermedades mentales, alertan activistas
Por Juan Manuel Blanco
EFE. Tapachula, México. 27 de mayo de 2025.- Migrantes que se encuentran varados en la frontera sur de México, uno de los epicentros de la crisis migratoria global, enfrentan un aumento de enfermedades mentales debido al cambio en las políticas migratorias de EE.UU., que se suman al estrés por la falta de empleo y por los trámites para obtener documentos, alertaron activistas.
Fabiola Díaz Rovelo, directora de la Fundación Chiapaneca de Mujeres Migrantes (Chimumi), detalló que en las últimas semanas han visto un incremento de hasta 50 % en padecimientos como trastorno esquizofrénico, estrés postraumático, ansiedad y angustia, tanto en hombres como en mujeres migrantes atendidos por esta institución.
La activista expuso que han brindado atención a unas 100 mujeres con depresión, con casos que van de un nivel moderado a grave.
“Es crítica (la situación) para ellos, donde puede haber muerte accidental por inanición, que no comen nada, porque no toman agua, no se hidratan y sufren un paro cardíaco o un infarto cerebral”, afirmó.
Indicó que las nacionalidades más afectadas son personas hondureñas, salvadoreñas y haitianas, especialmente mujeres, quienes, lamentablemente, son abandonadas por sus consulados, dejándolas a su suerte en las calles de Tapachula.
Esta ciudad, con alta concentración de población migrante, carece de hospitales o clínicas especializadas en atención a personas con trastornos de salud mental.
A mediados de mayo, Médicos Sin Fronteras (MSF) México reportó un aumento de más del 36 % en el número de pacientes migrantes con afectaciones de salud mental que sufrieron algún tipo de violencia extrema en el primer trimestre de 2025, comparado con el último trimestre de 2024.
Según la ONG, el incremento se debe a la violencia perpetrada por actores armados a lo largo de la ruta migratoria por Centroamérica y México, así como al impacto de la restrictiva política migratoria aplicada por Estados Unidos y otros gobiernos de la región.
Nayeli Sedeño, migrante venezolana, compartió su experiencia con EFE: “Vivimos con angustia y miedo. Quienes estamos aquí tenemos que salir a la calle a buscar el sustento diario, sin sentirnos seguras”.
Sedeño, quien viaja con tres niños, pidió a los mexicanos más humanismo, menos discriminación y oportunidades de empleo: “Queremos trabajar como cualquier otra persona”.
Por su parte, Isabel Méndez Hernández, dirigente de la Organización de Mujeres en Movimiento por la Liberación Nacional, afirmó que el trauma comienza desde el momento en que una persona decide dejar a su familia, propiedades y país.
“Definitivamente ha habido muchas muertes, violaciones, asaltos. Lamentablemente, no han logrado sus metas debido a los cambios en el gobierno de Estados Unidos. Todo lo que dejaron atrás por el sueño americano ahora se convierte en trauma”, dijo.
La situación en la frontera sur de México refleja el agravamiento de la crisis migratoria desde el retorno de Donald Trump al poder. De acuerdo con The Washington Post, el expresidente busca deportar al menos a un millón de personas en 2025, más del doble del récord de 400.000 deportaciones ejecutadas en 2011 durante el mandato de Barack Obama.
El endurecimiento de la política migratoria se ha convertido en una de las medidas prioritarias del expresidente desde su retorno a la Casa Blanca.