EFE. Ciudad de México, 23 de julio de 2025.- A seis meses de la reelección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos, la Ciudad de México se ha consolidado como un punto crítico de inmovilidad migrante, con cientos de personas varadas en la capital mexicana debido a las estrictas políticas migratorias implementadas por su administración. La cancelación del programa CBP One, que permitía solicitar asilo en EE.UU., junto con el aumento de deportaciones y la reinstauración de los Protocolos de Protección al Migrante (“Quédate en México”), ha desviado el flujo migratorio, antes concentrado en ciudades fronterizas como Tijuana y Tapachula, hacia la capital del país, según un informe de la organización Ayuda en Acción México.
Tania Rodríguez Zafra, directora de Ayuda en Acción México, explicó a EFE que el cierre de vías legales como CBP One y el temor a redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) han atrapado a migrantes, principalmente de Venezuela, Cuba y Centroamérica, en un limbo legal y emocional. Un informe de la organización revela que el 44% de 351 migrantes encuestados en la capital no pueden avanzar hacia EE.UU. ni establecerse en México debido a barreras legales, amenazas de deportación y desconfianza hacia las instituciones.
Entre los testimonios destaca el de Luis Miguel, un venezolano que trabaja en una fábrica en la ciudad pero está “desilusionado” con su calidad de vida. “Si la página [CBP One] vuelve a abrirse, me voy”, afirmó, reflejando la esperanza de muchos de retomar su camino al norte. La proliferación de campamentos informales en la capital, descrita por medios mexicanos, evidencia la magnitud de la crisis, con miles de personas viviendo en condiciones precarias.
El gobierno de la Ciudad de México ha respondido con un plan para habilitar albergues en zonas como Peralvillo y Azcapotzalco, pero estas medidas han generado protestas vecinales por la falta de planeación y consulta previa. Isis María Infante, docente en una escuela afectada por la conversión de un predio en albergue, expresó a EFE que las quejas no son contra los migrantes, sino contra la “expropiación” de espacios comunitarios sin diálogo. Ayuda en Acción ha implementado alternativas, como la primera casa de transición en la capital para mujeres y población LGTBI, ofreciendo alojamiento temporal, apoyo para regularización de documentos y acceso a empleo, aunque Rodríguez Zafra advierte que las fronteras de EE.UU. no se abrirán este año.
La política migratoria de Trump, que incluye el despliegue de más de 8,000 soldados en la frontera, la suspensión de programas humanitarios y el aumento de detenciones (con un promedio de 710 arrestos diarios por ICE en los últimos meses), ha exacerbado la crisis. México, bajo la presidencia de Claudia Sheinbaum, se prepara para recibir a sus connacionales deportados con medidas como la aplicación ConsulApp y programas como “México te abraza”, aunque expertos advierten que no existe una política integral para atender a los retornados ni a los migrantes de terceros países.
La situación en la Ciudad de México refleja un cambio en la dinámica migratoria, con la capital como un nuevo punto de espera y desesperación, mientras la región enfrenta los efectos de una política migratoria endurecida desde Washington.

