No me callaron: Mi testimonio contra Los Zetas, la corrupción y el machismo que me torturaron

Periodistas Unidos. Ciudad de México. 09 de marzo de 2026.- Hoy, 8 de marzo, día de la lucha por la igualdad y la justicia para las mujeres, quiero compartir mi historia, una historia de violencia, de lucha, de resistencia y de supervivencia.

Me dicen Venus, y soy una de las muchas mujeres que han sido víctimas de la violencia patriarcal en México. Mi historia es una de las miles que se repiten en este país, donde la impunidad y la corrupción permiten que los agresores sigan libres y las víctimas sigamos sufriendo.

Durante 10 años, fui sometida a la violencia de mi pareja, quien me golpeaba, me humillaba y me aislaba de mi familia y amigos. Pero no fue hasta que decidí hablar, que mi calvario no terminó, sino que se convirtió en un infierno.

Fui torturada por las autoridades, me quitaron a mis hijos, me criminalizaron y me hicieron sentir que no valía nada. Pero no me callé. No me rendí. Me levanté y decidí luchar por mi justicia, por mi dignidad y por mis derechos.

Mi historia es un ejemplo de cómo la violencia patriarcal y la corrupción pueden afectar a las mujeres de manera devastadora. Fui víctima de la violencia vicaria, un arma que utilizan los agresores para seguir controlando y manipulando a sus víctimas. Me quitaron a mis hijos, me quitaron mi libertad y me hicieron sentir que no era una buena madre.

Pero no es cierto. Soy una madre que lucha por sus hijos, que lucha por su derecho a ser feliz y a vivir sin miedo. Y quiero decirle a todas las mujeres que están pasando por lo mismo que yo, que no están solas, que hay esperanza y que juntas podemos hacer la diferencia.

Quiero agradecer a las mujeres que me han apoyado en este camino, a Ximena Castro, que me enseñó a creer en mí misma y a luchar por mis derechos. A las mujeres que me han escuchado, que me han creído y que me han dado la fuerza para seguir adelante.

Hoy, quiero decirle al Estado mexicano que no nos callaremos, que no nos rendiremos. Queremos justicia, queremos igualdad y queremos vivir sin miedo. Queremos que se nos escuche, que se nos crea y que se nos proteja.

Me dicen Venus, y soy una mujer que ha sido víctima de la violencia patriarcal, pero también soy una mujer que se ha levantado, que ha luchado y que sigue adelante.

Quiero compartir con ustedes mi historia, una historia que va más allá de la violencia que sufrí en mi hogar. Mi historia es también una historia de corrupción, de impunidad y de abuso de poder.

Trabajé para un despacho jurídico que llevaba asuntos relacionados con uno de los carteles más peligrosos de México, «Los Zetas». Durante dos años y medio, tuve conocimiento de diversos ilícitos cometidos por miembros de la organización criminal, de autoridades corruptas coludidas con miembros de la misma organización.

Cuando decidí denunciar a los miembros del cartel y a las autoridades corruptas, me di cuenta de que estaba poniendo en peligro mi vida y la de mis seres queridos. Fui detenida por la policía estatal de Hidalgo y torturada durante tres días para que me retractara de mi declaración.

Pero no me callé. Me negué a darles la información que querían y, en su lugar, decidí colaborar con la justicia y proporcionar información sobre el cartel y sus vínculos con las autoridades corruptas.

Fui incluida en el programa de testigos protegidos, pero la corrupción y la impunidad son tan profundas que incluso dentro del programa, había personas que estaban coludidas con el cartel.

Me quitaron a mis hijos, me criminalizaron y me hicieron sentir que no valía nada. Pero no es cierto. Soy una madre que lucha por sus hijos, que lucha por su derecho a ser feliz y a vivir sin miedo.

Hoy, quiero decirle al Estado mexicano que no nos callaremos, que no nos rendiremos. Queremos justicia, queremos igualdad y queremos vivir sin miedo. Queremos que se nos escuche, que se nos crea y que se nos proteja.

Me dicen Venus, y soy una mujer que ha sido víctima de la violencia patriarcal, pero también soy una mujer que se ha levantado, que ha luchado y que sigue adelante.

¡No nos callaremos! ¡No nos rendiremos! ¡Viva la lucha de las mujeres!