Alianza Contra el Fracking advierte simulación en comité “técnico-científico” de Sheinbaum
Periodistas Unidos. Ciudad de México. 13 de abril de 2026.- Tras el anuncio de la presidenta Claudia Sheinbaum sobre la creación de un comité para evaluar la extracción de gas no convencional, la Alianza Mexicana Contra el Fracking denunció que este espacio podría ser una simulación para legitimar una decisión fósil ya tomada. La organización advirtió que reducir la discusión a términos meramente tecnocráticos es inaceptable, ya que el uso de esta técnica no es solo un asunto técnico, sino una decisión política y territorial que afecta directamente los derechos humanos, el acceso al agua y la estabilidad climática del país.
La Alianza subrayó que el fracking no debe regularse ni gestionarse, sino prohibirse, citando más de dos décadas de evidencia científica que documentan daños irreversibles a la salud y al medio ambiente. Señalaron que buscar «coartadas técnicas» para extraer más gas contradice el compromiso previo de la actual administración de no permitir esta técnica en México. Para la organización, la verdadera soberanía energética no consiste en profundizar la dependencia de los combustibles fósiles, sino en acelerar una transición justa que abandone el modelo de zonas de sacrificio.
Para que el comité gubernamental tenga credibilidad, la Alianza exige cinco condiciones mínimas: un mandato que no esté sesgado hacia la implementación, la posibilidad real de concluir en una prohibición, total transparencia en su metodología, la inclusión de conocimiento indígena y la aplicación del principio precautorio. Un comité que solo discuta cómo implementar el fracking «mejor» o «con menos agua» carecería de legitimidad y confirmaría que el gobierno busca neutralizar la voz de las comunidades afectadas en lugar de escucharlas.
La organización recordó que existen antecedentes internacionales de moratorias y prohibiciones basadas en el riesgo climático y social. En este sentido, instaron al gobierno a no ignorar la compilación científica de referencia mundial que documenta los peligros del fracking. Insistieron en que cualquier espacio de deliberación serio debe integrar voces independientes en salud pública y defensa del territorio, evitando que un grupo de élite científica con visión tecnocrática tome decisiones sobre el futuro de ecosistemas y formas de vida locales.
La prueba de fuego para la administración de Sheinbaum será la presentación formal de este comité. Si resulta ser un órgano cerrado y opaco que no contemple la prohibición como una ruta posible, se confirmará un giro político que compromete el patrimonio biocultural de la nación. La Alianza reiteró que no existe el «fracking sustentable» y que la única vía coherente con los compromisos climáticos de México es dejar atrás la infraestructura gasífera para proteger la salud y el agua de las futuras generaciones.