Autoridades confirman protección de Alcalde desde 2024 pese a ejecución en pleno Día de Muertos
Periodistas Unidos. Ciudad de México. 02 de noviembre de 2025.- El alcalde de Uruapan, Michoacán, Carlos Manzo Rodríguez, fue asesinado a balazos la noche del sábado durante las celebraciones del Día de Muertos, en un hecho que ha conmocionado al país y que pone en evidencia la fragilidad de las medidas de seguridad en zonas controladas por el crimen organizado. Autoridades federales aseguraron este domingo que el edil contaba con un esquema de protección integral desde finales de 2024, reforzado meses atrás, pero que los atacantes aprovecharon la vulnerabilidad de un evento público masivo para perpetrar el crimen.
Manzo Rodríguez, de 40 años y conocido como «El Bukele Mexicano» por su postura dura contra la delincuencia —inspirada en las políticas del presidente salvadoreño Nayib Bukele—, cayó abatido en la Plaza Morelos de Uruapan, epicentro del «Festival de las Velas», un evento tradicional que atraía a cientos de personas con ofrendas, música y velas en honor a los difuntos. Según testigos, dos sicarios se aproximaron al alcalde en medio de la multitud y abrieron fuego alrededor de las 21:00 horas. Manzo fue trasladado con vida al Hospital Fray Juan de San Miguel, donde falleció minutos después por heridas de gravedad en el torso y cabeza.
El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Omar García Harfuch, confirmó en una conferencia de prensa conjunta con el Gabinete de Seguridad que el asesinato ocurrió pese a un robusto esquema protector. «Desde diciembre de 2024, el mes siguiente a su toma de posesión, Carlos Manzo contaba con protección asignada por el Gobierno federal y municipal. En mayo de este año, se reforzó con personal de la Policía Municipal de su confianza y 14 elementos de la Guardia Nacional para seguridad periférica», detalló Harfuch, quien enfatizó que los agresores «aprovecharon la vulnerabilidad de un evento público para organizar el ataque».
En el lugar de los hechos, la respuesta inmediata de las fuerzas de seguridad resultó en la muerte de uno de los presuntos atacantes —abatido en un intercambio de disparos— y la detención de dos más, según informó la Fiscalía General del Estado de Michoacán. «Se realizan entrevistas a testigos y se analizan videos de cámaras de vigilancia cercanas. No se descarta ninguna línea de investigación», agregó Harfuch, quien descartó inicialmente vínculos con disputas políticas locales, pero no negó la posible injerencia de carteles como el Jalisco Nueva Generación (CJNG), que ha amenazado repetidamente a funcionarios en la región.
Manzo Rodríguez, quien asumió la alcaldía en septiembre de 2024 como candidato independiente bajo el movimiento «Los del Sombrero», había ganado las elecciones locales con una plataforma centrada en combatir la corrupción y la influencia del narco en Uruapan, la «capital mundial del aguacate» y uno de los municipios más violentos de Michoacán. Anteriormente, sirvió como diputado federal por Morena (2021-2024), cargo en el que ya portaba chaleco antibalas por temor a represalias. En los últimos meses, el alcalde había utilizado sus redes sociales para denunciar corrupción en la policía estatal y al gobernador Alfredo Ramírez Bedolla, también de Morena, exigiendo mayor apoyo federal de la presidenta Claudia Sheinbaum. «No quiero ser otro más de los ejecutados», declaró públicamente en octubre de 2024, tras el asesinato del periodista Mauricio Cruz Solís —quien lo acababa de entrevistar en vivo— en la misma plaza donde él perecería.
Este crimen marca el sexto asesinato de un alcalde en México durante 2025 y el tercero en Michoacán, en un contexto de escalada de violencia política que incluye los homicidios de Salvador Bastidas (Tacámbaro, junio de 2025) y Bernardo Bravo (representante de productores de limón, también en junio). La presidenta Sheinbaum, quien se reunió de urgencia con su Gabinete este domingo, condenó el atentado con «absoluta firmeza» y reafirmó su compromiso con la «Estrategia de Seguridad» heredada de Andrés Manuel López Obrador, basada en inteligencia y coordinación interestatal. «Expreso mis condolencias a su familia y al pueblo de Uruapan. No permitiremos que este vil acto quede impune», declaró, prometiendo mayor presencia de la Guardia Nacional en la región.
El gobernador Ramírez Bedolla, por su parte, repudió el «cobarde atentado» y anunció que todas las instancias de seguridad estatal trabajan en la pesquisa, aunque evitó responder directamente a las acusaciones previas de Manzo. Organizaciones civiles y colegas de Manzo, como el suplente de Chilpancingo Gustavo Alarcón Herrera —quien asumió tras otro asesinato en octubre de 2024—, exigieron una «revisión urgente» de las estrategias de protección para funcionarios locales, argumentando que «no pueden seguir enfrentando solos una guerra que no provocaron».
El festival, que debía ser un símbolo de tradición y unidad en el Día de Muertos, se convirtió en escenario de duelo. Mientras Uruapan llora a su líder, la nación cuestiona si las medidas de seguridad, por reforzadas que sean, bastan ante la audacia del crimen organizado en uno de los estados más disputados por el narcotráfico. Las autoridades federales han prometido justicia rápida, pero la historia de impunidad en México sugiere que el camino será largo.