Por Argelia Guerrero
Carta
A ellas las que aman y buscan sin rendición.
26 de septiembre de 2026.
Queridas madres y padres de los 43 muchachos:
Hoy escribo estas palabras para ustedes que llevan 12 años sin conceder nada a la rendición ni al olvido.
Quise dedicarles palabra a pesar de que, desde hace 12 años se me ahoga la garganta, y entonces mejor las abrazo con la fuerza de mi corazón quebrado y con mi danza que es lo más preciado para darme y entregarme.
Hace ya algunos años los y las zapatistas les escribieron “porque es importante que ustedes sepan que los apoyamos, pero es también importante que nosotros sepamos que apoyamos una causa justa, noble y digna”.
Esas palabras fueron para mí la declaración de principios de lo que me inspiran ustedes y que las y los zapatistas tradujeron en acción y digna rabia.
Y aquí estamos, queridas madres. Con ese dolor que ustedes llevan a cuestas. Con su paso lento y a veces cansado; pero siempre firme. Con ese cariño que las caracteriza y su sentido del humor que muy a pesar de todo, a veces aflora y alivia un poco el andar.
Yo hoy solo quiero reiterarles que las admiro y sobre todo, que las quiero. Que es por ustedes que aprendí del amor hacia alguien que no conozco para ponerle rostro a la lucha por la vida y dar cuenta de que no solo es una consigna; sino amor puro hecho rabia, ternura, acción, imaginación.
Las he visto caminar kilómetros, plantarse bajo el sol y la lluvia. Las he visto en el arte y la poesía; y las he visto reventar de rabia cuando todo camino se les cierra. Las he visto ser luminosas cuando todo se oscurece.
Han compartido la tortilla, el llanto y la esperanza.
Me y nos han enseñado del amor a la vida y de dar la vida por el amor.
Hoy, como hace 12 años quisiera verlas aliviadas del dolor inmerecido.
Pero aquí estamos…
Entonces les digo que aquí estaremos tíos y tías queridas, tan firmes y convencidos como el primer día. Como aquel horrible día.
Aquí estamos corazones firmes que no les soltamos, que aprendemos de su amor y de su lucha.
Aquí estamos acompañando su paso y sumando nuestro grito al de ustedes.
Aquí estamos, porque como ustedes, estamos convencidas y convencidos de la necesidad de no rendirse y demostrar que no todo en este mundo horrible tiene precio. Que no todas las personas se rinden frente al poder o al dinero
Estamos y estaremos con ustedes porque es un deber; pero sobre todo porque ustedes enseñan del amor.
Con ustedes hasta encontrarlos.
Con profundo e infinito amor para ustedes, queridas madres.
Arge.

