Colectivos y simpatizantes del EZLN denuncian despojo en Belén y convocan a la solidaridad global

Periodistas Unidos. San Cristóbal de Las Casas, Chiapas. 3 de noviembre de 2025.- En el Día de Muertos, colectivos, organizaciones y personas individuales de México y el mundo unieron sus voces en un pronunciamiento colectivo titulado “Pronunciamiento por La Vida y El Común, para honrar a las víctimas de luchas por la libertad y denunciar la escalada de la guerra contrainsurgente contra los Pueblos Zapatistas. La declaración, leída durante una acción simbólica frente a la cruz de madera en la Plaza Catedral, alerta sobre el despojo legalizado de tierras en el poblado Belén, perteneciente al Caracol 08 Dolores Hidalgo (Ocosingo), y defiende la propuesta zapatista de “El Común” como semilla de resistencia al capitalismo destructivo.

El texto, emitido el 2 de noviembre, reitera la denuncia de la Asamblea de Colectivos de Gobiernos Autónomos Zapatistas (ACGAZ) sobre agresiones iniciadas en abril de 2025: invasiones respaldadas por el Ejército Mexicano, Guardia Nacional, Fiscalía General del Estado de Chiapas y policía municipal de Ocosingo, que han incluido quema de casas, robo de cosechas y desplazamiento forzado. Estos actos buscan legalizar la entrega de tierras recuperadas por el EZLN en 1994 a “extraños”, mediante supuestos conflictos agrarios, tácticas que el pronunciamiento califica de “continuidad de viejas estrategias contrainsurgentes” bajo la Cuarta Transformación (4T).

“La clase política en el poder, cínicamente, dice que su 4T representa un cambio profundo. Pero lo que vemos en este ataque es la continuidad de viejas tácticas: creación de conflictos agrarios para enfrentar al EZLN con población civil, quema de casas, robo de cosechas, desplazamiento forzado, intervención militar y uso del aparato jurídico para legalizar despojos”, se lee en el documento, dirigido a los Pueblos Zapatistas, Congreso Nacional Indígena (CNI), Sexta Nacional e Internacional, Redes de Resistencia y Rebeldía y firmantes de “Una Declaración por la Vida”.

El núcleo del pronunciamiento es la defensa de “El Común”, propuesta zapatista que invita a no zapatistas a trabajar la tierra colectivamente, transformando la noción de propiedad en cuidado compartido. “El Común es una práctica de SIEMBRAautonomía, sin patrón ni permiso”, enfatiza el texto. Esta visión, que incluye milpa, café, educación y derechos de las mujeres, se presenta como antídoto a la pobreza, hambrunas y destrucción capitalista agravados por el crimen organizado y guerras globales.: siembra memoria al reconocer la tierra como bien compartido de ancestras y ancestros; siembra formas más justas de ser y estar en el mundo, priorizando la vida colectiva; siembra liberación al construir bases materiales para la

Los firmantes —más de 126 organizaciones y redes de Grecia, Alemania, Francia, Italia, Bolivia, Chile, Bélgica y México, junto a 158 individuos como Julieta Egurrola, Gabriela Jauregui, Raúl Zibechi y Xóchitl Leyva Solano— exigen: que las tierras de Belén pertenezcan a las Bases de Apoyo del EZLN por derecho ancestral y recuperación en 1994; detención inmediata del despojo y actos contrainsurgentes; y alertan sobre el riesgo a la autonomía zapatista, ejemplo global de autogobierno, autodefensa y resistencia al extractivismo.

“Nos mantenemos en alerta e invitamos a todas las organizaciones, colectivos y personas de buen corazón a seguir protestando ante cualquier ataque al EZLN. Nuestra rabia no será silencio. Nuestra resistencia no será apagada. La vida no se rinde”, concluye el pronunciamiento, que resuena con acciones previas como la del 11 de octubre en San Cristóbal y boletines del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas (Frayba), que documentan la “continuidad de la contrainsurgencia” en Chiapas.

Este llamado se enmarca en un contexto de creciente violencia en Chiapas, con hostigamientos paramilitares y disputas territoriales que amenazan la paz construida por los zapatistas desde 1994. La acción del 2 de noviembre, con un altar en la Plaza Catedral, simbolizó la “memoria viva” y la urgencia de sembrar El Común para florecer el compañerismo y la libertad colectiva.

Aquí el comunicado completo:

https://frayba.org.mx/pronunciamiento-por-la-vida-y-el-comun-2-de-noviembre-sclc-chiapas