Confusión en la lista oficial genera angustia: Familia de Alicia Matías Teodoro «abuela heroína» desmiente su muerte tras explosión de pipa en Iztapalapa
Periodistas Unidos. Ciudad de México. 12 de septiembre de 2025.- En medio del luto y la conmoción por la explosión de una pipa de gas LP en el Puente de la Concordia, Iztapalapa, una equivocación en la lista oficial de fallecidos ha avivado el dolor de una familia que ya lucha por la supervivencia de su ser querida. Alicia Matías Teodoro, la «abuela heroína» de 49 años que se interpuso entre las llamas y su nieta de dos años, fue reportada como muerta por las autoridades capitalinas, pero sus familiares lo niegan rotundamente, acusando un error administrativo que ha multiplicado la angustia en horas críticas.
El siniestro ocurrió el miércoles 10 de septiembre alrededor de las 14:20 horas, cuando una pipa de la empresa Transportadora Silza, con capacidad para 49 mil 500 litros de gas, volcó y explotó bajo el puente vehicular en la intersección con Calzada Ignacio Zaragoza. La onda expansiva y el incendio alcanzaron a decenas de vehículos, incluyendo transporte público, dejando un saldo preliminar de nueve fallecidos –siete hombres y dos mujeres– y al menos 77 heridos, de los cuales 55 permanecen hospitalizados, 22 en estado crítico por quemaduras graves.
Alicia Matías Teodoro, checadora de transporte público en la zona de Santa Martha Acatitla, caminaba hacia su trabajo con su nieta Zule –de apenas dos años– cuando las llamas se propagaron rápidamente. En un acto de instinto maternal, la mujer cubrió el cuerpo de la menor con el suyo propio, protegiéndola de las llamaradas que alcanzaron hasta 30 metros de altura. Imágenes virales captadas por testigos muestran a un policía auxiliándola mientras cargaba a la niña, quien resultó con quemaduras en rostro, brazos y piernas, pero estable tras ser operada. Alicia, en cambio, sufrió quemaduras en el 98% de su cuerpo y fue trasladada de urgencia al Hospital General de Zona 53 del IMSS, donde permanece intubada en terapia intensiva.
La confusión surgió la noche del jueves 11 de septiembre, cuando el Gobierno de la Ciudad de México, encabezado por Clara Brugada, actualizó la lista de víctimas fatales en un comunicado oficial. En ella, el nombre de «Matías Teodoro Alicia, 34 años», aparecía marcado como «FALLECIDA» y asignada al Hospital Magdalena de las Salinas. La discrepancia en la edad –Alicia tiene 49 años– y el hospital no pasó desapercibida, pero el impacto fue devastador para su familia. «Es un error garrafal que nos ha hecho llorar más», declaró Sandra Barajas Matías, hermana de la afectada, en entrevista con medios locales. «Mi hermana está viva, luchando. La doctora nos dijo que hay pocas esperanzas, pero no ha fallecido. Pedimos que corrijan esto ya, porque duele ver su nombre en esa lista».
La familia, que ha recibido muestras de solidaridad en redes sociales donde Alicia es elogiada como símbolo de valentía, difundió mensajes pidiendo apoyo médico y cobertura total de gastos. «Ella es una guerrera, salvó a Zule, que ahora está anestesiada pero fuera de peligro», agregó la hija de Alicia en un video viral. Autoridades de la Secretaría de Salud capitalina no han emitido un desmentido oficial inmediato, pero fuentes internas indican que se trata de un «fallo en la actualización de datos» durante el caos de la emergencia, que involucró a más de 200 elementos de rescate.
La Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México mantiene peritajes en la «zona cero», asegurada desde el accidente, para determinar si el exceso de velocidad o fallas mecánicas contribuyeron al volcadura. La empresa Silza ha confirmado seguros vigentes para cubrir daños, incluyendo responsabilidad civil y ambiental. Mientras tanto, el incidente ha reavivado debates sobre la regulación del transporte de hidrocarburos en la capital, recordando tragedias similares como la explosión en el Hospital Materno Infantil de Cuajimalpa en 2015.
La familia de Alicia clama por claridad y oración: «Que Dios la bendiga y le dé fuerzas». En un momento donde la ciudad llora a sus víctimas, este error administrativo subraya la fragilidad de la información en emergencias y el costo humano de la desinformación. Las autoridades prometen una rectificación inminente, pero para los suyos, el daño emocional ya está hecho.