Crecen quejas por negligencia médica en el ISSSTE

Foto: Especial

Por Karina Álvarez

Periodistas Unidos Ciudad de México. 23 de noviembre de 2020.- Las denuncias contra la mala atención que se brinda en los hospitales del ISSSTE, no cesan.

En Periodistas Unidos hemos dado cuenta de varias quejas de los derechohabientes de este instituto, mismas que reflejan lo mucho que ha quedado rebasado por el covid-19.

Las acusaciones son en mayor medida hechas por pacientes ajenos al virus y que han llegado a los hospitales del ISSSTE para ser atendidos por otros padecimientos.

Habíamos hablado del ISSSTE de Zaragoza con anterioridad, pero ahora toca al Hospital Regional Tipo B de Alta Especialidad Bicentenario de la Independencia, ubicado en Tultitlán, Estado de México.

El 12 de noviembre pasado, Sandra Liliana Flores González, paciente internada desde hace casi un mes en dicho hospital, emitió una queja ante la Comisión de Conciliación y Arbitraje Médico, del Edomex, en contra de los médicos Edmundo Moyo Martínez y Pedro Campos, por negligencia médica.

Israel Arteaga, esposo de la joven de 31 años, quien además es enfermera de este mismo ISSSTE desde hace casi cuatro años, relató la situación que enfrentan debido a que hasta el momento desconoce el padecimiento real por el que su mujer ha sido operada dos veces en menos de un mes.

El 28 de octubre Sandra Liliana llegó al área de urgencias de su lugar de trabajo con un fuerte dolor abdominal en el lado izquierdo; los doctores dieron un primer diagnóstico como pancreatitis y la enviaron a que se le realizaran estudios. Los resultados de la orina reflejaron problemas.

Posteriormente el urólogo la valoró y decidió que debía quedarse internada. Luego le dijeron que la iban a operar por una supuesta piedra en el riñón. A las 14:00 horas de ese mismo día entró a quirófano y la operaron. Israel asegura que les habían dicho que sería anestesia local. A las 17:00 horas, el urólogo le informó que Sandra Liliana había salido bien, pero que hubo complicaciones a la hora de bloquearla para la anestesia.

“Pedí verla, pero el doctor me dijo que se había quedado dormida. A las 19:00 horas la subieron a piso y el jueves 29 se la pasó en reposo. El viernes 30 la dieron de alta a las 13:00 horas, pero el anestesiólogo no la había visto y a mí me habían dicho que no podía salir hasta que la viera el anestesiólogo”, detalló Israel.

Sin ver al especialista, Sandra Liliana fue dada de alta. Ya en su casa, comenzó con un dolor intenso de cabeza, al grado de que regresaron al hospital. Los mandaron con el anestesiólogo, la tuvo dos horas en observación, les dijo que el vómito y el dolor de cabeza era normal; los regresó a su casa, pero todo el fin de semana Sandra tuvo dolor de cabeza hasta el martes 3, cuando perdió la movilidad del brazo derecho.

Regresaron al médico y la volvieron a internar. El miércoles convulsionó en el hospital frente a su esposo, quien avisó a los enfermeros. Al día siguiente le dijeron que sólo se trataba de una crisis, que estaría bien, pero nadie le daba explicación de por qué había perdido la movilidad del brazo. El viernes llegó el neurólogo, le hizo unas tomografías y dijo que todo había salido bien.

El domingo, Sandra Liliana volvió a convulsionar. Israel, desesperado, exigió que la revisaran, pero fue en vano. El martes la volvieron a operar, con el argumento de que se le había quedado una piedra en el riñón. Sin darle aviso a Israel, los médicos la hicieron firmar el permiso de la operación estando bajo los efectos de somníferos.

Días más tarde, en una segunda tomografía, encontraron que Sandra tenía un derrame cerebral, y perdió la movilidad de su lado derecho por completo.

Desde entonces Sandra Liliana está internada en el ISSSTE de Tultitlán sin saber cuál es su padecimiento real y con la mitad del cuerpo inmóvil.

“No tiene causa exacta de por qué está ahí, no está diagnosticada, le están dando tratamiento para desinflamar el derrame, pero nada más”, aseguró Israel.

La denuncia que presentaron el 12 de noviembre en contra del urólogo y el anestesiólogo, pues los consideran los principales responsables de que la salud de Sandra se haya deteriorado de esta manera.

Tanto su esposo, como sus hijos, de 5 y 11 años, esperan ansiosos el regreso de Sandra, y una real explicación de qué es lo que está pasando en la atención del ISSSTE.