Cuarto Día del Semillero Zapatista: Entre Crisis Climática, Autoritarismo y Organización desde Abajo
Por Alejandro Meléndez / Enviado
Por Alejandro Meléndez / Enviado
Periodistas Unidos. San Cristóbal de las Casas, Chiapas. 30 de diciembre de 2025.- El cuarto día del Semillero «De Pirámides, de Historias, de Amores y, Claro, Desamores» llenó el auditorio del CIDECI-Unitierra, en una jornada que conectó la crisis ecológica global con el análisis del poder en México y la construcción de alternativas desde los pueblos.
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La Sexta Extinción Masiva y el Capitalismo Climático
Carlos Tornel inauguró la sesión con una contundente intervención sobre lo que llamó «las huellas del capitalismo climático». Utilizando la metáfora de una escena del crimen, Tornel expuso cómo el colapso ecológico no tiene nada de natural: «En el centro del cuarto hay un planeta herido, ecosistemas asesinados, pueblos borrados, ríos envenenados, manchas de petróleo en el suelo y una frase en la pared pintada con sangre que dice ‘no hay alternativa'».
El investigador presentó datos alarmantes: hoy 40% de los suelos del planeta están seriamente degradados, vivimos la sexta extinción masiva de especies, y hemos rebasado siete de los nueve límites planetarios que garantizan la estabilidad de los ciclos que sostienen la vida. «Vamos camino a un incremento de temperatura de entre 2.6 y 3.3 grados centígrados, cuando con 1.5 grados ya experimentamos tormentas, sequías e inundaciones devastadoras», advirtió.
Tornel criticó duramente la narrativa del «antropoceno» y las falsas soluciones tecnológicas: «No existe tal cosa como energía renovable en el capitalismo. La infraestructura de paneles solares y turbinas eólicas depende de combustibles fósiles, de minería extractiva. El incremento en el consumo está dirigido a producir cosas que no necesitamos, mientras 37% de los hogares en México no pueden satisfacer sus necesidades energéticas básicas».
Para el investigador, el concepto de «transición energética» oculta una militarización verde: «Los minerales necesarios para paneles solares son los mismos que se requieren para drones, vigilancia e inteligencia artificial. No es una transición verde, es una transición verde olivo».
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El Proyecto Personal de López Obrador y la Alianza Evangélica
Arturo Anguiano presentó un análisis demoledor del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, caracterizándolo como «la otra derecha» y un régimen despótico con democracia oligárquica.
«López Obrador nunca participó en la Corriente Democrática del PRI. Fue reclutado por Cárdenas en 1988 por razones pragmáticas, no programáticas», explicó Anguiano. El analista trazó la construcción de un personaje político que pasó de cacique local a predicador nacional, aprovechando la «judicialización de la política» durante el desafuero ordenado por Vicente Fox.
Sobre la alianza con el Partido Encuentro Social (PES), Anguiano fue particularmente crítico: «La alianza con los evangélicos no fue casualidad. López Obrador coincidía con todo lo que significan: una visión conservadora de la familia, el ataque a los derechos de las mujeres, el autoritarismo moral. El PES, que no lograba ni siquiera sacar el registro, recibió una plataforma para acercarse a sectores conservadores y empresariales».
El investigador destacó cómo Morena se convirtió en un «partido inmilitante»: «No hay militancia voluntaria. Son 20,000 ‘servidores de la nación’ pagados por el gobierno, que funcionan igual para organizar el partido que para repartir programas sociales. Es totalmente ilegal pero nadie los detiene. La nómina del partido es la estructura del partido: todos son asalariados».
Anguiano caracterizó el proyecto lopezobradurista como una modernización capitalista disfrazada de nacionalismo: «No es nostálgico del pasado. El Tren Maya es un corredor para el capital transnacional, no para el desarrollo nacional. Todos sus megaproyectos están diseñados para abrir zonas libres de impuestos, maquiladoras, concesiones mineras. Es un país que ha concesionado un tercio de su territorio a grandes empresas».
Sobre la concentración de poder, fue demoledor: «Ha desaparecido toda institución de control al poder ejecutivo. No hay división de poderes, no hay contrapesos. La militarización no viene solo de Calderón, pero López Obrador la ha llevado al extremo: el ejército construye, administra puertos, aeropuertos, trenes, y ahora será guardián de la seguridad pública. Ha transformado radicalmente al ejército para convertirlo en aparato de control social».
Ambos ponentes coincidieron en señalar al capitalismo como sistema generador de crisis múltiples. «No fue la humanidad la que nos trajo aquí», enfatizó Tornel. «Es el sistema que durante 500 años ha organizado la vida para permitir la acumulación a través del despojo. Es una guerra contra la humanidad misma».
Anguiano complementó: «Estamos ante una nueva coalición oligárquica. López Obrador y ahora Claudia Sheinbaum son los jefes de esa coalición. El Consejo Empresarial que creó López Obrador sigue funcionando en plena ‘cuarta transformación’. No hubo separación entre economía y política, solo una nueva forma de articular el poder corporativo con el Estado».
La Respuesta Zapatista: Organización y Autonomía
El Capitán Marcos cerró la sesión con un cuento sobre «el amor y el desamor», que derivó en reflexiones sobre la construcción de alternativas: «El desamor del capitalismo ya está aquí. Cada vez somos más quienes nos atrevemos a imaginar el fin del capitalismo. La grieta ya se hizo y se plantó en la base de la pirámide madre».
El Subcomandante Insurgente Moisés fue directo en su mensaje a los más de mil participantes: «El cambio climático está a la vista en nuestras comunidades. Donde cosechábamos elote en seis meses, ahora lo cosechamos en cinco. Vemos animales donde nunca los habíamos visto. La pregunta es: ¿por qué no se organizan?»
Moisés explicó que la fuerza zapatista no viene de apoyos externos sino de su propia historia: «Descubrimos que teníamos una quinta pata que sostenía nuestra mesa, oculta por las otras cuatro. Esa quinta pata era nuestra propia historia como originarios, nuestra historia de resistencia que se remonta muchos años antes. Si quitamos esa pata y solo quedaban las externas, la mesa se caía».
Sobre el concepto de lo común, fue enfático: «No hablamos solo de la tierra en común. También el conocimiento debe ser común. El individualismo es ‘yo, lo mío’. Eso también se da en el conocimiento cuando alguien no quiere enseñar para ser el único que sabe».
A los jóvenes zapatistas, explicó cómo están construyendo sus propias estructuras: «Están creando responsables locales, regionales y de zona, igual que sus papás. A través del arte y la cultura se encuentran, se conocen, comparten lo que sirve. Así se va haciendo común la política, la ideología de cómo organizarse».
El mensaje final de Moisés fue claro: «El capitalismo está en su escuela, en su fábrica, en su barrio. Ustedes son los que saben cómo es ahí el control. Nosotros no podemos decirles qué hacer. Cada sector debe encontrar su forma de trabajo común. Lo único que sabemos es que el maldito sistema capitalista está ahí donde quiera, y hay que organizarse para enfrentarlo».
El cuarto día del Semillero confirmó la apuesta zapatista por tejer redes de resistencia ante el colapso ecológico y el avance autoritario. Frente a las «pirámides» del poder —capitalismo, Estado, despojo—, la propuesta sigue siendo la organización desde abajo, el rescate de la historia propia y la construcción de lo común como alternativa real.
Como advirtió Tornel citando al Subcomandante Galeano: «La tormenta del capitalismo es en realidad dos: una, las huellas que deja en la tierra; dos, la reacción de la Madre Tierra. Y nosotros debemos entendernos como parte de esa naturaleza para defenderla».
El Semillero continuará los próximos días profundizando en estas reflexiones, con la participación de comunidades zapatistas y colectivos de diversas geografías que buscan, en palabras del Capitán Marcos, «crear la coyuntura» para un mundo donde quepan muchos mundos.