Por Alejandro Meléndez
Periodistas Unidos. Ciudad de México. 16 de abril de 2026.- Ante un auditorio repleto en el Centro de Exposiciones y Congresos de la UNAM, el geógrafo y teórico marxista británico David Harvey impartió la conferencia magistral “La Historia del Capital”, en el marco del Congreso Internacional “México en la encrucijada global”, dedicado al homenaje al historiador y profesor emérito Enrique Semo.
La directora de la Facultad de Filosofía y Letras, Mary Frances Teresa Rodríguez Van Gort, moderó el evento y dio la bienvenida, destacó la resonancia entre la obra de Harvey y la trayectoria de Semo, ambos centrados en comprender el capitalismo como un proceso histórico concreto, en permanente transformación. “Mientras en Semo el eje es la temporalidad histórica de larga duración, en Harvey lo es la espacialidad del capitalismo”, señaló la geógrafa, subrayando cómo la producción del espacio, la acumulación por desposesión y el análisis espacio-temporal de Harvey dialogan productivamente con los estudios empíricos sobre México.
La académica agradeció a las instituciones y personas que hicieron posible el evento, entre ellas la directora de la Facultad de Economía, Lorena Rodríguez, el doctor Ambrosio Velasco Gómez y el profesor José Luis Ávila. También mencionó que, debido a la alta asistencia, se cambió la sede del Aula Magna de la FFyL al Centro de Exposiciones y Congresos.
Harvey inició su intervención agradeciendo la invitación y bromeando sobre la situación política en Estados Unidos: “Las cosas están volviendo tan mal que varios de nosotros estamos pensando en irnos a otro lugar. México parece un gran lugar… pero luego te encuentras con el problema de que vas a ser una fuerza de gentrificación”.
Salvar el capitalismo de los capitalistas
Harvey centró su exposición en una lectura profunda de El Capital de Karl Marx, contrastando las visiones de economistas clásicos como Ricardo con la de Marx. Recordó que Marx veía en los capitalistas individuales, impulsados por la competencia, la causa interna de la destrucción de las condiciones para la acumulación de capital: el cambio tecnológico acelerado eleva la productividad, pero puede hacer que el trabajo se vuelva casi inútil (un proceso que, señaló, la inteligencia artificial amenaza con acelerar).
“Marx está diciendo, en un sentido, que son los capitalistas los que destruyen el capital. No es la escasez de tierra o algo externo, sino una contradicción interna. Y por lo tanto esto plantea la pregunta: ¿cómo puede ser revivido [el capitalismo] por un tipo de políticas que van a revivir las condiciones para la acumulación de capital? Y eso entonces plantea la pregunta de quién va a salvar el capitalismo del capitalismo. Y ese es el gran problema que enfrentamos ahora”, afirmó Harvey.
Citó ejemplos históricos como Franklin D. Roosevelt en los años 30 y John Maynard Keynes, quienes intentaron “salvar el capitalismo de los capitalistas” mediante intervenciones estatales, aunque criticó que estos enfoques burgueses no llegaron a las implicaciones radicales de Marx. “Tenemos una gran industria intelectual —universidades, think tanks, bancos— tratando de responder a esa pregunta: ¿cómo podemos estabilizar este sistema? Y sin embargo, desde 1980 el capitalismo ha pasado crisis tras crisis”, dijo.
Harvey insistió en la necesidad de pensar el capital no como una “cosa” (un factor de producción), sino como una relación social y un proceso en movimiento (“valor en movimiento”), que circula a través de momentos interconectados: dinero, mercancías, fuerza de trabajo, producción y consumo. Utilizó la noción marxiana de totalidad —un sistema orgánico y dinámico donde cada parte depende de las demás— para explicar las contradicciones inherentes del capitalismo, incluyendo las crisis, la obsolescencia planeada, el consumismo acelerado y la degradación ambiental.
La academia como “clan de castas”
En la ronda de preguntas, Harvey amplió su análisis más allá de la lucha de clases tradicional. Señaló que la historia no se explica solo por la clase, sino también por otras dimensiones como la nación, el nacionalismo y lo que llamó “clan” (caste/clan en el sentido de estructuras de lealtad y dominación grupal).
“La academia es una organización de clase hasta cierto punto, pero es realmente una estructura de clan. La clase gobernadora, los profesores gobernadores, las personas con las grandes ideas, su dominación en los medios y todo lo demás es sobre la perpetuación de su posición de clan”, afirmó. Explicó que, para entender una sociedad, hay que analizar cómo operan juntas clase, clan y casta, pues muchas instituciones (incluido el ejército o la academia) funcionan más como estructuras de clan que puramente clasistas. Esta idea generó interés entre el público, aunque reconoció que resulta controvertida en ciertos círculos marxistas ortodoxos.
Harvey también abordó la acumulación por desposesión (concepto clave de su obra), la relación entre capitalismo y cambio climático, la circulación de la fuerza de trabajo y sus implicaciones para la conciencia política, así como las abstracciones ideológicas que sostienen el sistema. Respondió preguntas sobre gentrificación verde, violencia capitalista, el rol de la compulsión mutua en las relaciones capitalistas y los desafíos geopolíticos actuales.
Al cierre, el teórico llamó a una comprensión más profunda del marxismo para analizar las contradicciones sistémicas y superar las barreras ideológicas que impiden verlas. “Si realmente quieren saber cómo funciona el capitalismo, deben leer a Marx, porque es mejor que nadie”, concluyó.
La conferencia de Harvey, transmitida en redes, reforzó su posición como uno de los pensadores críticos más influyentes a nivel internacional, ofreciendo herramientas conceptuales para analizar las transformaciones globales que enfrenta México y el mundo.

