De Los Zetas al Cártel del Noreste: la mutación de un cártel nacido de desertores del Ejército
Por Mario Santana
Periodistas Unidos. Ciudad de México. 16 de abril de 2026.- Surgidos como un pequeño grupo de élite militar al servicio de un capo, Los Zetas marcaron un antes y un después en la historia del crimen organizado en México por su brutalidad y disciplina. Tras su fragmentación, sus remanentes se reorganizan bajo el nombre de Cártel del Noreste (CDN), que hoy mantiene el control de plazas clave en el noreste del país.
Todo comenzó a finales de la década de 1990, cuando Osiel Cárdenas Guillén, entonces líder del Cártel del Golfo, decidió crear un brazo armado leal que no se vendiera al mejor postor. Entre 1997 y 1999 reclutó entre 30 y 40 desertores del GAFE (Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales), la unidad de élite del Ejército Mexicano. Estos exmilitares aportaron disciplina, entrenamiento táctico y conocimiento de operaciones especiales.
El primer comandante fue Arturo Guzmán Decena, alias “Z-1”, quien convenció a sus compañeros de cambiar el uniforme militar por el negocio del narcotráfico. Tras su muerte, tomó el mando Heriberto Lazcano Lazcano, “Z-3”, conocido como “El Lazca”, “El Verdugo” o “El Muñeco”. Bajo su liderazgo, Los Zetas introdujeron tácticas de contrainsurgencia, secuestros, decapitaciones y exhibición de cuerpos como método de control territorial.
Mientras Osiel Cárdenas permaneció en libertad, Los Zetas operaron como su brazo armado. Sin embargo, tras su extradición a Estados Unidos en 2007, la alianza se rompió. En 2010, el grupo se independizó del Cártel del Golfo y declaró la guerra por el control del noreste de México.
Ya como organización autónoma, Los Zetas diversificaron sus actividades delictivas: narcotráfico, trata de personas, robo de combustible (huachicol) y extorsión. Su paso dejó episodios de extrema violencia, como la masacre de 72 migrantes en San Fernando, Tamaulipas, en 2010, y el incendio del Casino Royale en Monterrey en 2011.
La cúpula original comenzó a desmoronarse con la muerte de Heriberto Lazcano en 2012. El control pasó entonces a los hermanos Miguel Ángel Treviño Morales, “Z-40”, y Omar Treviño Morales, “Z-42”, quienes fueron capturados en 2013 y 2015, respectivamente. Sin liderazgo fuerte y bajo fuerte presión gubernamental, el grupo se fracturó por pugnas internas.
De esos restos surgió el Cártel del Noreste (CDN). Juan Gerardo Treviño Chávez, alias “El Huevo”, sobrino de los hermanos Treviño, reunió a los leales y reorganizó la estructura bajo un nuevo nombre. La marca “Zetas” había quedado demasiado asociada a traiciones y capturas, por lo que el cambio representó una estrategia de supervivencia.
Hoy, el CDN opera principalmente en Tamaulipas, Coahuila y Nuevo León, manteniendo métodos de alta violencia para el dominio territorial. Sus actividades principales continúan siendo el narcotráfico, el secuestro y la extorsión, operando tanto de manera independiente como en alianzas temporales con otros grupos.
De un pequeño grupo de 30 a 40 desertores militares que protegían a un capo, Los Zetas se convirtieron en sinónimo de brutalidad en México. Su fragmentación dio paso a una nueva generación que, desde las ruinas del antiguo cártel, continúa disputando el noreste del país.
Nombres clave en la historia de Los Zetas:
- “Z-1” Arturo Guzmán Decena – Fundador
- “Z-3” Heriberto Lazcano Lazcano – Consolidó el grupo
- “El Mamito” Jesús Enrique Rejón Aguilar – Entrenador
- “Z-40” Miguel Ángel Treviño Morales
- “Z-42” Omar Treviño Morales
- “El Huevo” Juan Gerardo Treviño Chávez – Fundador del Cártel del Noreste