¿Derechos o privilegios? Una mirada a la desigualdad en México según la ENIGH 2024

Por Ángeles Ortiz

Periodistas Unidos. Ciudad de México. 21 de agosto de 2025.- El Instituto de Estudios sobre la Desigualdad (Indesig) y Oxfam México publicaron el informe ¿Derechos o privilegios? Una mirada a la ENIGH 2024 desde las desigualdades, un análisis profundo de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2024 que revela las persistentes brechas económicas y sociales en México, con un enfoque en desigualdad, género y derechos.

El estudio, liderado por Máximo Jaramillo Molina, Alma Luisa Rodríguez Leal Isla, Emilio del Río Castro, Ervin Félix López y Efrén Pérez de la Mora, destaca que, aunque los ingresos promedio de los hogares mexicanos aumentaron un 18.7% entre 2018 y 2024 (de $18,381 a $21,825 mensuales por persona, ajustados a pesos de 2024), la distribución sigue siendo profundamente desigual. El 10% más pobre (decil I) percibe apenas $2,168 mensuales por persona, mientras que el 1% más rico acumula $958,777, es decir, 442 veces más. El decil X, que agrupa al 10% más rico, concentra el 54% del ingreso total del país, y el 1% más rico acapara el 35%.

Crecimiento desigual y avances limitados

Coneval). En contraste, el 1% más rico incrementó sus ingresos en un 29%, equivalente a $7,123 más al día. El coeficiente de Gini, que mide la desigualdad, pasó de 0.68 a 0.63, mostrando una leve reducción, pero México sigue entre los países más desiguales, solo superado por Colombia, Namibia y Sudáfrica, según la World Inequality Database.Entre 2018 y 2024, los ingresos del decil I crecieron un 29%, superando el promedio nacional, lo que indica un crecimiento “pro-pobre”. Sin embargo, este aumento se traduce en solo $492 adicionales al mes por persona ($16 diarios), insuficientes para superar la línea de pobreza urbana ($4,565 según

Fuentes de ingreso: el peso del trabajo y las transferencias

El aumento de los ingresos se atribuye principalmente al incremento del 11% en los ingresos laborales, impulsado por alzas al salario mínimo y reformas laborales. Para el decil I, el ingreso laboral creció un 29% ($1,016 mensuales), representando el 54% del aumento total. Las transferencias, como programas sociales, contribuyeron solo con un 16% al crecimiento en este grupo. Sorprendentemente, los hogares más ricos también recibieron mayores incrementos en transferencias en términos absolutos. Las remesas, por su parte, cayeron un 8% en promedio, aunque en el decil I aumentaron un 81% ($53 mensuales).

Desigualdad de género y cuidados

El informe subraya brechas de género significativas. Los hogares monoparentales encabezados por mujeres (17.9% del total) tienen ingresos per cápita de $11,548, menos de la mitad que el promedio de otros hogares ($24,070). Estas familias enfrentan mayores costos por cuidados, especialmente en los deciles más pobres, lo que limita sus oportunidades. En el decil X, los hogares liderados por hombres con pareja y sin hijos concentran ingresos 23.7 veces mayores que los monoparentales femeninos del decil I.

Gastos: reflejo de desigualdades estructurales

En 2024, el gasto promedio mensual por hogar fue de $15,796, un 9% más que en 2022. Sin embargo, el decil I gastó $6,059, mientras que el decil X desembolsó $35,966, evidenciando que el 10% más rico gasta seis veces más que el 10% más pobre. Los hogares más pobres destinan el 42.7% de su gasto a alimentos dentro del hogar, mientras que los más ricos diversifican su gasto en educación (tres veces más) y transporte privado (el doble). El gasto en cuidados, un rubro destacado en el informe, representa el 5.2% del gasto total, superando a salud o vestido, pero su carga recae desproporcionadamente en los hogares más pobres y en mujeres.

Vivienda, transporte y trabajo doméstico

La vivienda es un factor crítico de desigualdad: el decil I destina el 30% de sus ingresos a renta, lo que los pone en riesgo de perderla, mientras que el decil X dedica menos del 10%. En transporte, los hogares más pobres gastan el 10% de sus ingresos en transporte público, frente al 2.5% que los ricos destinan a vehículos privados. Además, el 74% de las personas trabajadoras del hogar están empleadas por el 30% más rico, pero el decil I dedica un 12.5% de sus ingresos a estos servicios, cinco veces más que el decil X (2.5%).

Llamado a la acción

El informe concluye que, pese a avances en ingresos y reducción de la pobreza, las políticas económicas y sociales deben priorizar a los más pobres y abordar la concentración extrema de riqueza. Urge fortalecer servicios públicos en salud, educación y cuidados para garantizar derechos, no privilegios. También se recomienda al Inegi mejorar el muestreo de ingresos altos para visibilizar mejor las desigualdades. “En una sociedad democrática, el ejercicio de derechos no debe depender del nivel de ingresos”, sentencia el informe, abogando por políticas fiscales progresivas y una política social más redistributiva.