AMEXI. Ciudad de México. 21 de agosto de 2025.- En un reciente pronunciamiento, el director de la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) destacó la «disposición sin precedentes» de México para colaborar con Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico, marcando un momento significativo en las relaciones bilaterales. Esta declaración surge en el contexto de una serie de acciones conjuntas que han fortalecido la cooperación entre ambos países para combatir a los carteles de la droga, particularmente en el tráfico de fentanilo, una sustancia que ha contribuido a la crisis de opioides en EE.UU.
A principios de 2025, México extraditó a 29 figuras clave de los carteles, incluyendo a Rafael Caro Quintero, uno de los narcotraficantes más buscados por la DEA, acusado de orquestar el asesinato de un agente de la agencia en 1985. Esta entrega masiva, descrita como una de las más significativas en la historia moderna de la lucha antidrogas, fue calificada por Ray Donovan, exjefe de operaciones de la DEA, como un «momento histórico» que refleja el compromiso de la administración de la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum para trabajar de la mano con EE.UU. en la desarticulación de organizaciones criminales transnacionales.
La cooperación no se limita a extradiciones. En enero de 2025, una operación conjunta entre la Fiscalía General de la República (FGR) de México y la DEA resultó en el desmantelamiento de una red de tráfico de fentanilo en Nogales, Sonora, con la captura de dos individuos, incluyendo al líder de la organización, y la confiscación de miles de pastillas de fentanilo, vehículos y armas. Este esfuerzo, respaldado por el Organized Crime Drug Enforcement Task Forces (OCDETF), evidencia la efectividad de la colaboración bilateral cuando se basa en inteligencia compartida y operaciones coordinadas.
Sin embargo, esta nueva etapa de cooperación contrasta con periodos previos de tensión. Durante la administración de Andrés Manuel López Obrador (2018-2024), las relaciones entre la DEA y México se deterioraron debido a restricciones impuestas a agentes estadounidenses y la percepción de una falta de compromiso mexicano en la lucha contra los carteles. La detención en 2020 del exsecretario de Defensa mexicano, Salvador Cienfuegos, por parte de EE.UU., y su posterior liberación tras presiones diplomáticas, marcó un punto bajo en la confianza mutua.
Bajo el liderazgo de Sheinbaum, México parece haber adoptado una postura más proactiva. Además de las extradiciones, se han intensificado las operaciones contra el tráfico de precursores químicos provenientes de China, utilizados en la producción de fentanilo, y se han implementado medidas para combatir el lavado de dinero de los carteles, como lo demuestra la reciente sanción del Departamento del Tesoro de EE.UU. contra redes vinculadas al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
A pesar de estos avances, persisten desafíos. La influencia de los carteles en ciertas regiones de México y la corrupción en algunos niveles del gobierno siguen siendo obstáculos significativos. Además, las recientes amenazas de EE.UU. de imponer aranceles del 25% a las importaciones mexicanas, como medida de presión para intensificar los esfuerzos contra el narcotráfico y la migración, han generado tensiones. Sheinbaum ha enfatizado que la cooperación debe basarse en el respeto mutuo a la soberanía, rechazando cualquier posibilidad de intervención militar estadounidense en suelo mexicano.
En conclusión, la actual disposición de México para trabajar con EE.UU. representa una oportunidad para abordar de manera conjunta el problema del narcotráfico, que ha cobrado miles de vidas en ambos países. Sin embargo, el éxito a largo plazo dependerá de mantener un equilibrio entre colaboración efectiva y respeto a la soberanía, así como de abordar las causas estructurales que permiten a los carteles prosperar. Este momento de cooperación renovada podría sentar las bases para un enfoque más integral y sostenible en la lucha contra el crimen organizado transnacional.

