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EE.UU. planea ataques contra carteles mexicanos en territorio de México

Periodistas Unidos. Ciudad de México 03 de noviembre de 2025.- La administración del presidente Donald Trump estaría preparando ataques militares directos contra instalaciones y líderes de cárteles de la droga en territorio mexicano, en una escalada sin precedentes de la lucha antidrogas que podría tensionar aún más las relaciones bilaterales. Según un informe exclusivo de NBC NewsCIA en México, con énfasis en strikes con drones contra laboratorios de narcóticos y capos, aunque el inicio de la misión no es inminente y se maneja con máximo secretismo., el plan incluye el despliegue de tropas especiales y agentes de inteligencia de la

El reporte, basado en declaraciones de dos funcionarios estadounidenses en activo y dos ex altos mandos, detalla que las fuerzas del Comando Conjunto de Operaciones Especiales (JSOC) operarían bajo la autoridad de inteligencia de Título 50, similar a misiones encubiertas en otros países. «Las tropas en México se centrarían principalmente en strikes con drones para golpear laboratorios de droga, miembros y líderes de cárteles«, explicaron las fuentes, agregando que algunos drones requieren operadores en tierra para mayor precisión. El entrenamiento ya habría iniciado, pero el Pentágono y la Casa Blanca aún debaten el alcance, evitando una «invasión» abierta para no desestabilizar al gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum.

Esta iniciativa surge en el contexto de una ofensiva más amplia contra el narcotráfico transnacional. En febrero de 2025, el Departamento de Estado designó a seis cárteles mexicanos —como el de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación (CJNG)— como organizaciones terroristas extranjeras, habilitando acciones militares bajo la Ley de Autorización de Uso de la Fuerza Militar (AUMF). Desde septiembre, EE.UU. ha ejecutado al menos 15 strikes aéreos contra embarcaciones de contrabando en el Caribe y Pacífico, matando a decenas de presuntos traficantes, muchos vinculados a México y Venezuela. Trump ha justificado estas operaciones como respuesta a la «guerra armada» que los cárteles libran contra EE.UU., al inundar el país con fentanilo que causa más de 100.000 muertes anuales por sobredosis.

En México, la noticia generó rechazo inmediato. La presidenta Sheinbaum, en una conferencia matutina, calificó cualquier acción unilateral como una «invasión inaceptable» que violaría la soberanía nacional. «Hemos cooperado con extradiciones y despliegue de 10.000 tropas en la frontera, pero no permitiremos strikes en nuestro territorio. Esto complicaría nuestra relación y no resolvería el problema de la demanda de drogas en EE.UU.», declaró, recordando que México ha incrementado decomisos de fentanilo en un 30% este año y extraditado a 55 capos a Washington. Sheinbaum enfatizó que su gobierno ha autorizado vuelos de vigilancia de la CIA, pero rechazó cualquier escalada, advirtiendo que podría impulsar retaliaciones de cárteles en territorio estadounidense.

Expertos en relaciones bilaterales alertan sobre riesgos graves. El Atlantic Council advierte que strikes en México podrían provocar represalias terroristas de cárteles en ciudades como Los Ángeles o Chicago, usando sus redes de tráfico para atacar funcionarios o civiles. «Esto no diagnostica bien el problema: los cárteles no son un enemigo estatal, sino redes adaptables que se fortalecen con la violencia», señaló Cecilia Farfán-Méndez, del Observatorio Norteamericano contra el Crimen Organizado Transnacional, quien prevé un aumento en la impunidad y migración forzada. En el Congreso de EE.UU., demócratas como el senador Mark Warner exigen transparencia, argumentando que las operaciones podrían ser inconstitucionales sin aprobación legislativa.

Desde la Casa Blanca, un alto funcionario respondió: «La administración Trump está comprometida con un enfoque integral para combatir las amenazas de los cárteles a los ciudadanos estadounidenses». Trump, en un mitin reciente en Arizona, reiteró: «Todos los naipes están sobre la mesa para erradicar esta plaga», aludiendo a su orden ejecutiva inicial contra las organizaciones criminales transnacionales (TCO).

El anuncio coincide con la reciente extradición de 26 presuntos miembros del CJNG a EE.UU., un gesto de cooperación que Sheinbaum usó para presionar por diálogo. Sin embargo, analistas como Arturo Sarukhán, exembajador mexicano en Washington, ven en esto una «extorsión mafiosa» de Trump para forzar concesiones en migración y comercio, en vísperas de la revisión del T-MEC en 2026. Organizaciones como el Soufan Center destacan que, pese a la agresividad, la demanda interna de drogas en EE.UU. es el «motor real» del tráfico, y proponen invertir en inteligencia compartida en lugar de strikes unilaterales.

Mientras el Caribe y el Pacífico arden con operaciones navales que han matado a más de 65 presuntos traficantes, México y EE.UU. navegan un delicado equilibrio. La historia —desde la Iniciativa Mérida hasta la designación de Genaro García Luna como traidor por sobornos del Cártel de Sinaloa— sugiere que la confrontación armada podría avivar el fuego en lugar de apagarlo, dejando a la frontera como el verdadero campo de batalla de una guerra sin fin.

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