Periodistas Unidos. Ciudad de México. 29 de septiembre de 2026.- Los choferes del transporte de carga en México recorren las carreteras bajo la amenaza constante de emboscadas, secuestros e intimidaciones armadas, en un entorno de inseguridad donde el riesgo de perder la vida ha desplazado a la preocupación por el robo de mercancías. Operadores con décadas de trayectoria en rutas críticas, como la autopista Ciudad de México-Puebla, reportaron este martes 29 de septiembre de 2026 en la Ciudad de México que las dinámicas de descanso en tramos carreteros han quedado canceladas ante la presencia de grupos delictivos.
Las agrupaciones del sector denunciaron un endurecimiento en las tácticas de los grupos criminales, las cuales incluyen embestir a las unidades en movimiento para obligar su detención, la ejecución de secuestros exprés y el asesinato de conductores para evitar la intervención de las fuerzas de seguridad. De acuerdo con datos de la Asociación Nacional Transportista (ANTAC), diariamente se registran entre 30 y 40 robos a camiones de carga en el territorio nacional, de los cuales más del 70 por ciento se cometen con violencia.
Los estados del centro del país concentran la mayor incidencia de este delito, siendo el Estado de México, Puebla y Guanajuato las entidades que agrupan casi el 50 por ciento de las denuncias por despojo de unidades y carga. A pesar de la puesta en marcha de estrategias federales como el plan «Cero Robos» en arterias principales como la México-Puebla, México-Querétaro y Culiacán-Mazatlán, los choferes y concesionarios señalaron que el despliegue de seguridad resulta insuficiente frente a la operatividad delictiva.
Dirigentes de la Alianza Mexicana de Organización de Transportistas (AMOTAC), encabezados por su coordinador nacional Miguel Ángel Santiago Solís, expresaron que además de la delincuencia organizada, la constante extorsión y los abusos de autoridad por parte de corporaciones policiales locales y federales agravan la crisis del sector. Los operadores relataron que el contubernio institucional expone a los trabajadores a situaciones de vulnerabilidad al momento de transitar o solicitar auxilio vial.
La ola de inseguridad e impunidad en las rutas comerciales ha provocado un déficit generalizado de mano de obra en el transporte pesado, derivando en miles de plazas vacantes debido al abandono de la profesión o la migración de conductores hacia otros países. Ante la falta de garantías operativas, las empresas y choferes han implementado de manera independiente dispositivos de rastreo por GPS, botones de pánico y redes de comunicación colectiva para monitorear sus trayectos.
Las organizaciones transportistas reiteraron el llamado al Gobierno Federal para reestructurar los operativos de vigilancia en los tramos de mayor riesgo y erradicar las prácticas de extorsión en los retenes. El gremio advirtió que de mantener las condiciones actuales de violencia e impunidad, la cadena de suministro nacional continuará enfrentando severos retrasos y sobrecostos operativos.

